Publicado en: Jue, Abr 24th, 2014

REPORTAJE. Remesas: mentiras y verdades a medias

CAMBIO DE MICHOACAN.  Presunciones aparte, en los últimos años he participado en el debate sobre los beneficios y fracasos de las remesas. Con datos duros, he señalado que una de las grandes mentiras es suponer que los aparentemente altos ingresos en remesas resultan en el desarrollo que el economicismo mandata.

No hay un solo ejemplo en el que las remesas hayan desarrollado un país, pero hay múltiples casos en los que han contribuido favorablemente al bienestar familiar, comunitario y local, además de diluir potenciales conflictos ante el abandono gubernamental y la endémica marginación y violencia.

En Michoacán, como en otras localidades migrantes del país, los beneficios de las remesas se multiplican cotidianamente. La literatura sobre la migración, mucha de ella basada en estudios etnográficos de corte antropológico y sociológico, son la mejor evidencia.

Sin duda, esperar más de los dos mil millones de dólares que ingresan a Michoacán por concepto de remesas es mentir y afirmar una verdad a medias del impacto real de tales recursos. Como lo han señalado varios autores, con quienes coincido, los registros del Banco de México inducen a error.

En los pasados años dediqué buena parte de mi trabajo de campo, pues soy antropólogo, a estudiar algunas localidades del municipio de Álvaro Obregón, incluso por medio de la aplicación de una encuesta que en su momento apoyó un centro de investigaciones cerrado el año pasado por la ignorancia priista.

Dicha investigación se hizo con fondos obtenidos por concurso del Observatorio de las Migraciones, apoyado por la Fundación Ford, con sede en Chile. En ese trabajo para evaluar el impacto de la crisis de las hipotecas en la recepción de las remesa a nivel local, constatamos varios hechos ya sabidos.

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Algunas de las conclusiones de esa investigación corroboraron algunas hipótesis previas: las remesas son el principal sustento de las familias de los migrantes; amplían el consumo, favorecen la alimentación, la educación, el refaccionamiento de la pequeña agricultura y ganadería, la vivienda, etcétera.

Tales aspectos sobresalen en cualquier investigación empírica. Quienes debaten, estando en su derecho, pero sin datos duros, contribuyen a magnificar los dichos, falsos y manipuladores, de quienes suponen que las remesas son el motor del desarrollo. Comparten una mentira de las agencias desarrollistas.

Las remesas jamás han desarrollado un país. Los estudios de los inmigrantes italianos, puertorriqueños, entre otros, demuestran las falacias de quienes suponen que las estadísticas son concluyentes. No hay una relación unívoca entre remesas, migración y desarrollo, pero sí muchas falacias.

Esta cuestionable relación entre migración, remesas y desarrollo, no obsta ignorar los beneficios de los ingresos de los migrantes a nivel individual, familiar, local e incluso regional. Las familias y localidades de los migrantes se han transformado activamente, haciendo de la migración una alternativa de vida.

Tales cambios y expectativas, relacionados con la formación de redes sociales, comunidades y actores transnacionales, han hecho viable la migración como un hecho cultural, social, económico y político. Es lo que algunos antropólogos y sociólogos llaman “cultura de la migración”.

La migración internacional tiene una motivación económica, pero una expectativa vital la ha integrado a las familias y sus ciclos, localidades, regiones y estados, como un proceso que en muchos casos se expresa como rito de paso entre los adolescentes, y tradiciones y prácticas migratorias concretas.

Quienes emigran, obtienen un ingreso por la venta de su fuerza de trabajo en dólares, una parte de los cuales envían a México a sus familias, y son registrados por el Banco de México, pero no pueden ser considerados ahorros, inversiones, sólo por el hecho de ser transferidos como divisas.

Los economistas podrán decir muchas cosas al respecto, pero el hecho empírico es que las cantidades multimillonarias que registra el Banco de México, se dispersan entre el once por ciento del total de los hogares michoacanos, muchos de los cuales reciben de 150 a 250 dólares mensuales.

Como la literatura y el trabajo etnográfico lo demuestran, el dinero recibido, dependiendo del tipo de cambio al día, sirve básicamente para alimentación, educación, salud, vivienda, etcétera. Es muy poco lo que se invierte en algún pequeño negocio o se ahorra, lo que funciona para situaciones no previstas.

Hace algunos años, como parte del álgido debate sobre la relación remesas, migración y desarrollo, una de las partes planteó, además del cuestionamiento a las conclusiones optimistas, que no se culpara a las remesas del subdesarrollo o de la persistencia de la migración. Era necesario cambiar nuestra visión.

Para finalizar, es fundamental superar el falso debate que supone a las remesas motor del desarrollo, pero es igualmente necesario reconocer que el bienestar de familias, localidades y regiones, con sus limitaciones, ha sido posible por una larga historia migratoria de más de 150 años.

Obviedades. 1. Mexicanos Primero, una organización empresarial, encaminada a golpear la educación pública y a uno de sus grupos más reacios a aceptar la supuesta Reforma Educativa, encabezada por personajes que figuran entre quienes no pagan impuestos, está usando, con el apoyo de algunos opinadores prestigiosos, otros mediocres pero vociferantes y con amplios espacios en los medios, los resultados de la encuesta levantada por el Inegi que da cuenta de los docentes, la infraestructura educativa, entre otros aspectos, ignorando flagrantemente que los gobiernos que hoy los apoyan y sus relaciones privilegiadas llevaron al estado actual la educación pública. 2. El “episodio” de los estudiantes atropellados con alevosía y ventaja, dio pie a una diatriba en las redes sociales que recuerda los “buenos” años nazis y fascistas: maten a quien “amenaza mis propiedades, mi ideología, mi individualidad”, porque estoy por encima del Estado y la sociedad. Hasta ahí han llegado quienes celebran el asesinato por obstruir una vía pública, por protestar. El huevo de la serpiente está a punto de eclosionar. El neofascismo está a flor de piel. 3. Las apuraciones del gobierno estatal, en consonancia con los aprestos mediáticos del federal, por medio del comisionado, por desarmar a las autodefensas, pretenden apuntalar una autoridad inexistente, escabullir los problemas reales, suponer que la situación, a golpe de medios, ya se resolvió, mientras la violencia, el accionar de la delincuencia, atentados que pretenden ser acallados, siguen, y las autodefensas se envalentonan. 4. El linchamiento de que fueron objeto los normalistas, particularmente quienes fueron atropellados, mostró el rostro real de una sociedad pervertida, desconectada del otro, harta, ávida de espectáculos de odio para sobrellevar su falta de compasión. En redes sociales, gente común, políticos, funcionarios públicos; en algunos medios impresos y televisivos y radiofónicos, supuestos analistas y periodistas dieron rienda suelta a su odio. No comparto las estrategias de sindicalistas, estudiantes, docentes y movimientos sociales en general, pero es obvio que el sentido de la vida, la convivencia, la vida comunitaria, no existe más en esta atribulada ciudad, azotada por la delincuencia, la violencia, el conflicto y gobiernos ajenos a la ciudadanía. 5. Una reciente encuesta del Pew Research Center, registra que entre los hispanos y los blancos estadounidenses más del 50 por ciento considera a Barack Obama una persona de “raza mixta”; solamente los africano-americanos lo ven como “negro”. La “preocupación” sobre cómo “llamar”, en términos raciales, a su presidente, refleja la racialización extrema de una sociedad que se siente incómoda con el color de la piel de sus integrantes, lo que históricamente ha implicado discriminación y marginación.

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