La tripa cervecera y los límites en el consumo de pan, cerdo y huevos, mitos falsos sobre la alimentación

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  • Que la carne de cerdo aumente el colesterol, que la cerveza sea la causante de la ‘tripa cervecera’, que el pan engorde o que haya que limitar el consumo de huevos… ¿Te suenan estas afirmaciones? Estos falsos mitos sobre la alimentación están tan extendidos que cuesta ponerles freno, según la Federación Española de Industrias de la Alimentación y Bebidas.

Muchos de los falsos mitos o leyendas urbanas en torno a la alimentación que demonizan determinados alimentos o bebidas carecen de base científica y tienen su caldo de cultivo en Internet y la redes sociales. Hacemos un repaso de los más populares con la ayuda de Carolina Muro, la directora de la Unidad de Nutrición de la Federación Española de Industrias de la Alimentación y Bebidas (FIAB). 

1. La carne de cerdo, responsable del aumento del colesterol. FALSO. «La carne de cerdo y sus derivados son una fuente esencial de proteínas clave para una alimentación equilibrada. Su perfil lipídico es parecido al que contienen el aceite de oliva y por tanto contiene grasa cardiosaludable a expensas de grasa monoinsaturada», revela la nutricionista. Además, esta carne contiene fósforo, zinc, hierro de fácil asimilación y vitaminas B1, B3, B6 y B12. Otro producto muy distinto es cuando nos referimos a los embutidos pues, estos sí, según explica Carolina Muro, habría que consumirlos con moderación.

¿Cuánto debemos comer? Los expertos aconsejan consumir dos piezas de carne magra de cerdo (solomillos o cinta de lomo) a la semana en un contexto de alimentación equilibrada.

2. ​La miga del pan engorda más que la corteza. FALSO. El consumo de pan en nuestro país no llega a los 150 gramos al día por persona, una cifra muy por debajo de las cantidades recomendadas por la Organización Mundial de la Salud, que oscila entre los 220 y los 250 gramos. Una de las razones por las que ha descendido el consumo de pan en España es, según explica la nutricionista de la FIAB, es por la falsa creencia de que el pan es un alimento que engorda por sí mismo. Y no sólo eso, sino que además la experta explica que, al contrario de lo que piensa la mayoría, la corteza tiene más calorías que la miga, pues en e proceso de horneado ésta pierde agua mientras que la miga lo conserva. «En igualdad de peso, la corteza tiene más calorías que la miga», aclara Carolina Muro.

¿Cuánto debemos comer? «El pan es un producto indispensable en una alimentación equilibrada y variada», revela Muro, que además destaca su efecto saciante, que contribuye a que su inclusión en las dietas reduzca la tasa de abandono, según explica la nutricionista. En el caso del pan integral, contiene una cantidad importante de fibra y reduce la absorción de grasas.

3. Debemos consumir como máximo tres huevos a la semana para prevenir el aumento del colesterol. FALSO. Este arraigado mito ha sido desmentido desde el ámbito científico pues, según explica la directora de Nutrición de la FIAB «los huevos aportan compuestos como los fosfolípidos, entre los que se encuentra la lecitina, que ayuda a disminuir la absorción intestinal del colesterol reduciendo así el riesgo de enfermedad cardiovascular.

¿Cuánto debemos comer? Diversos estudios científicos confirman que incluso consumiendo un huevo cada día no existe un mayor riesgo vascular.

4. Tomar cañas favorece la aparición de la llamada «tripita cervecera». FALSO.Para los expertos el aumento de la grasa abdominal se debe a una alimentación desequilibrada (consumir más calorías de las que gastamos) y a un estilo de vida más sedentario (poca actividad física) de lo aconsejable y no al consumo de un alimento o bebida en concreto. Tal como explica Muro, aunque los estudios descartan la vinculación entre el consumo de cerveza y el aumento de grasa abdominal, sí qu ees cierto que los hombres tienden a acumular más grasa en la parte abdominal, mientras que las mujeres tienden a acumularla en la zona de la cadera gracias a la protección de los estrógenos.

¿Cúanto debemos consumir? La caña de 200 mililitros contiene alrededor de 90 Kcal (en el caso de las cervezas ‘sin’ estaríamos hablando de 17 kcal). Esto no quiere decir que debamos abusar del consumo de alcohol, pero sí que una sola caña no supone una gran aportación calórica teniendo en cuenta que un adulto con actividad física reducida debe consumir entre 2.000 y 2.500 Kcal al día.

5. Cuanto más se duerme, más se engorda o menos calorías quemamos. FALSO. La explicación de esta falsedad está en que nuestro organismo tiene a diario un gasto energético que se divide en tres componentes: el gasto que se produce al digerir, absorber y almacenar los alimentos (consume el 10% de la energía), el gasto por actividad física (entre el 10 y el 30%) y el metabolismo basal o gasto de energía al respirar, pensar o dormir, que consume entre el 60 y el 70% de energía total. Éste se genera mientras dormimos, por lo que seguimos gastando energía al dormir.

Los expertos apuntan además que existe una relación entre la falta de horas de sueño con el aumento de la obesidad, debido a su relación con dos hormonas implicadas en la regulación del apetito, la leptina y la grelina, cuyos niveles se regulan mientras dormimos. Si la leptina está baja, tardaremos en saciarnos, mientras que si tenemos niveles altos degrelina estimularemos el apetito.

¿Cuánto debemos dormir? Lo ideal para un adulto sería dormir como mínimo entre siete y nueve horas diarias, una cantidad que aumenta hasta diez horas en el caso de los niños. «Esta cantidad permitiría no alterar los mecanismos biológicos, vigilar la tolerancia a la glucosa y el balance energético. A partir de ahí, cada hora de sueño extra reduce en un 36% el riesgo de sufrir sobrepeso», revela la nutricionista.

Y tras los mitos falsos, llegan los consejos:   

1. La hora a la que comas o cenes influye a la hora de ganar peso. VERDADERO. Tal como explica la nutricionista, haciendo referencia a la crononutrición, diversos estudios han demostrado que comer antes de las tres de la tarde hace que nuestra digestión sea correcta pues es antes de esa hora cuando nuestras hormonas están equilibradas para ello. Y lo mismo sucede con la cena, que se aconseja hacer antes de las nueve de la tarde, para cumplir ese mínimo de dos horas de tiempo necesario antes de irse a dormir.

2. Deberíamos comer las mismas calorías en el desayuno que en la cena. VERDADERO. La nutricionista asegura que el reparto de calorías debería hacerse de la siguiente forma: entre el 20 y el 25% de la energía total del día iría a parar para el desayuno, en el almuerzo de media mañana, un 10%, en la comida, un 30%, en la merienda, el 10% y en la cena, igualmente entre el 20 y el 25%.

3. Los hidratos de carbono, muy necesarios, pero mejor en la comida que en la cena. VERDADERO. Es aconsejable, según revela Carolina Muro, consumir los hidratos de carobono a la hora de la comida y las proteínas a la hora de cenar. «Esto no quiere decir que se dejen de tomar, pues la recomendación de consumo de hidratos de carbono diaria supone entre el 45 y el 55% de la energía total, siendo para las proteínas, no superior al 15%», explica.

Fuente Mujerhoy.com

 

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