Tacones, posibles enemigos de tus pies: problemas que ocasionan y cómo solucionarlos

  • Son un arma de seducción masiva, pero lucirlos de forma continua puede afectar a tu salud más de lo que crees. Sigue los consejos del experto.

Hay unas pocas afortunadas que caminarán toda su vida sobre 15 centímetros y nunca sufrirán sus consecuencias. Las demás tenemos un cita en la consulta del único especialista médico que ve tantas mujeres como un ginecólogo: el podólogo. El dr. Francisco Muñoz Piqueras, especialista en Biomecánica y Cirugía del Pie de la clínica Piqueras de Madrid, lo sabe bien. El público que atraviesa sus puertas es eminentemente femenino.

Una parte de esa ingente afluencia femenina se debe a aspectos puramente culturales(nosotras llevamos sandalias ellos no, nosotras nos cuidamos más, ellos no tanto, para nosotras unos talones agrietados es un motivo para ir al médico, para ellos no) y otra buena parte se debe a nuestros adorados tacones.

Si estamos diseñadas para apoyar nuestro peso en toda la planta del pie y para que a cada paso que demos desarrollemos un complejo movimiento en el que están implicados todos los huesos, músculos y articulaciones… cada vez que nos calzamos unos estiletto provocamos un acortamiento del tendón de Aquiles, una falta de apoyo en el talón, una sobrecarga en la parte anterior del pie, contracturas en los gemelos y los glúteos y una sensación de quemazón en la planta del pie que nos hace saltar las lágrimas. Y eso solo en ese momento. A largo plazo las consecuencias son mayores.

“El problema de este tipo de calzado es que si tú tienes una alteración en el pie, por pequeña que sea, con los tacones se va a multiplicar. Juanetes, artrosis de rodilla, sesamoiditis… todas estas patologías avanzan más rapido con tacones”, explica el dr. Muñoz Piqueras. ¿Pero qué podemos hacer si somos esclavas de esos cm de más o las circunstancias nos obligan a no renunciar a ellos?

“Si no hay alternativa, la solución para prevenir problemas es cambiarse a menudo de zapato. Que el modelo que nos ponemos por la mañana no sea el mismo que el que nos ponemos por la tarde. Aunque tenga el mismo tamaño de tacón. Porque de un zapato a otro siempre hay pequeñas variaciones que permiten al pie un juego distinto y eso disminuye la fatiga muscular. Solo con este sencillo gesto podemos prevenir muchos problemas”, concluye este experto. Y ahora que ya tienes una excusa médica para ir de compras y renovar el look de tus pies, pasemos a cosas más importantes, como es saber qué hacer cuando el uso de tacones ya han fastidiado tus pies.

Juanetes

La principal causa de un juanete es nuestra forma de caminar. Pero aditivos como un buen par de tacones acelera su aparición. Cada cm de más que utilizas en tu calzado, tiene consecuencias, porque para que mires con indiferencia desde las alturas estás aumentando de forma progresiva la sobrecarga que se genera debajo de los dedos del pie y eso incrementa el riesgo de que aparezca el juanete.

La solución una vez que esta deformidad ha aparecido es la cirugía. La novedad en este campo es la cirugía de mínima incisión, de la que el dr. Muñoz Piqueras es pionero en España: “En este tipo de cirugía se realizan pequeñas incisiones por las que se introduce una fresa que ‘se come’ el hueso en las zonas necesarias (normalmente un par de cuñas) para eliminar la zona engrosada en la articulación y, a continuación, alinear de nuevo el dedo. Suena dramático, pero es una cirugía ambulatoria que se realiza con anestesia local”.

Sesamoiditis

Hay articulaciones, como la de la rodilla, que para funcionar bien necesitan un hueso auxiliar. En el caso de la rodilla ese hueso es la rótula. En el de los pies, los sesamoideos, dos pequeños huesos situados bajo la cabeza del primer metatarsiano (o en cristiano, en la base del dedo gordo del pie). Estos pequeños huesecillos asumen parte de la carga sobre el antepié y mejoran la acción de los músculos. Pero el uso continuado de tacones puede inflamarlos e, incluso, fracturarlos. Sabrás si ese es tu caso si sientes un dolor agudo en la base del dedo gordo, que se incrementa al apoyar el pie o al iniciar una sesión de deporte.

El tratamiento: un poco de reposo, antiinflamatorios y una plantilla que ayude a descargar la zona. “En nuestra clínica ofrecemos la posibilidad de realizar unas plantillas diseñadas especialmente para zapatos de tacón, las Podoactiva Élite Woman. A través de un aparato llamado 3D Scam Sport se realiza un molde virtual del pie de la paciente con una precisión de micras.

Con la información obtenida en ese escaneo, más un análisis de su pisada se realizan unas plantillas aptas para cualquier calzado. Estas plantillas están concebidas para reducir las molestias y prevenir la aparición de lesiones en los pies, la cadera, las rodillas y la espalda por un uso prolongado de este tipo de calzado. Sus beneficios se basan en lograr una mayor superficie de apoyo y ofrecer una distribución más homogénea de las presiones según sea la altura del tacón, minimizando los efectos secundarios por el uso prolongado de zapatos de tacón”, explica el dr. Muñoz Piqueras.

Dedos en garra

«Con la inclinación de los tacones el pie se va deslizando dentro del zapato y eso acaba haciendo que, con el paso de los años, los dedos acaben retraídos con forma de garra. Al permanecer en esa posición, «los dedos rozan con el calzado y eso provoca callosidades, dolor, e incluso, infecciones, con los cual en vez de un problema ya tenemos dos”, explica el dr. Muñoz Piqueras. Si la lesión es reciente, los dedos todavía son flexibles y no se requiere de cirugía para que recuperen su forma original. Si la lesión ha permanecido durante el tiempo, el paso por el quirófano es imprescindible.  

Neuroma de Morton

“Es un pinzamiento nervioso. Con la presión excesiva que ejercen los tacones sobre la parte delantera de la planta del pie el nervio que pasa entre los espacios metatarsales puede quedarse atrapado y se inflama. De hecho, puede hipertrofiarse y acabar convirtiéndose en una auténtica pelota que está dentro del pie. Si llegas a ese punto, o te lo quitas con cirugía u olvídate”, concluye el experto.

Si la lesión se detecta tiempo las infiltraciones de corticoides alrededor del nervio ayudan a disminuir la inflamación y alivian el dolor. Pero si la presión sobre el nervio se mantiene el problema no desaparece. Por eso es importante hacerse unas buenas plantillas que ayuden a descargar la zona. Y toma nota: si eres un persona muy flexible (lo que en medicina se llama laxitud ligamentosa), tienes mayor predisposición a sufrir este problema.

Inestabilidad del tobillo

Un repaso de algunos vídeos de youtube en los que aparecen modelos de pasarela intentando sobrevivir a unos tacones de infarto mientras se hacen un esguince tras otro es el ejemplo más gráfico del riesgo que supone este tipo de calzado para tus tobillos.De hecho, llevar tacones incrementa por tres las posibilidades de sufrir un esguince. Si ha ese multiplicador de riesgos se añade unos tendones especialmente flexibles y un pie con tendencia a caer hacia el interior… el drama está servido. Todo paciente con inestabilidad lateral de tobillo debe llevar a cabo un programa de rehabilitación, en torno a 10 semanas, antes de valorar la opción de la cirugía.

En ese programa se incluyen ejercicios de mejora de la propiocepción, fortalecimiento de la musculatura, estiramientos del tendón de Aquiles, empleo de tobilleras y vendajes. “En nuestra clínica aplicamos láser para aliviar el dolor y la inflamación y sugerimos un plantilla para que cuando apoye el tobillo no caiga hacia dentro. Si con estas medidas el problema no se corrige se puede llegar a la cirugía. Como hay distintos tipos de flexión, hay distintos tipos de intervención, desde las que solo tocan los tendones a la triple artrodesis, que supone bloquear una parte del tobillo”, explica el experto.

Stop a la cirugía Cenicienta

Como no, fue en EE.UU. donde saltó la alarma. Las mujeres acudían a las consultas de podología dispuestas a operarse los pies para que fueran más bonitos y pudieran lucir las sandalias de moda o unos stilettos de marca de horma tan estrecha que hacía que le sobraran dedos del pie. Dedos que se acortan o alargana voluntad, rellenos en la planta del pie que hacen los tacones más llevaderos…

Ahora que gracias a las nuevas técnicas quirúrgicas le hemos perdido el miedo a la cirugía del pie, ¿dónde está el límite? Como siempre, en el sentido común de un buen profesional.“Nunca se debería operar solo por estética”, asegura el dr. Miguel Muñoz de la clínica Piqueras. “Dicho esto, es cierto que algunos problemas que, en principio son estéticos, pueden conllevar un problema de salud a largo plazo y en esos casos se justifica la intervención. Eso sí, siempre valorando, que la operación de ese problema estético no va a suponer un problema biomecánico posterior”.

Fuente MUJERHOY – S. VIVAS

 

Deja un comentario

O

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *