Publicado en: Lun, Jun 6th, 2016

MAGNICIDIO

MAGNICIDIO
Creo que ahora ya es definitivo,
ya me harté ya estoy hastiado,
siento que no encajo para nada,
en este país, en esta sociedad,
en esta casa y en esta habitación,
dónde sigo viendo en un patético canal,
repleto de mujeres suculentas y
presentadores vacíos,
el circo burdo que el payaso creó.

“Pasen, pasen adelante”
continúa vociferando frente a la casa presidencial,
con íntegro apego y devoción
al pobre libreto de ordinarias moralejas,
y la comedia no acaba
y el show debe continuar.

Hace un par de meses,
compré mi triste boleto,
a esta burlona función.
A lo lejos se divisa,
al payaso iniciar su discurso,
he de reconocer que es un tremendo actor.

A lo largo del espectáculo,
ocurren terribles demencias,
el león, los coches, los perros
y las aves de rapiña
se apoderaron del indefenso bufón.

En un deleznable acto de virilidad,
el payaso parece controlar a todos,
y aparenta una calma situación,
pero en este graderío,
no nos hemos tragado,
tan infantil ejecución.

Ahora es el turno del mago
y sus aves de rapiña,
parece que es un profesional.
En un par de movimientos,
ha desaparecido el erario público.

En las gradas unos lloran,
otros ríen, otros gritan
y una gran mayoría,
son unos detestables inertes.

Estoy parado en mi butaca,
confirmo que los niños de adelante
botaron sus poporopos,
y gimen y lagrimean
de amarga tristeza.

“Ya es muy tarde” les indica mamá.
Los coches y los perros
se engullen ferozmente
lo que alguna vez fue,
la comida de los patojitos.

Y unos ven al payaso para que reaccione,
y otros dicen,
“denle tiempo el payaso ya reaccionará”;
y los inertes aún no se manifiestan
pero continúan estando en este acto circense,
como todos nosotros.

Estoy atónito, estupefacto, sorprendido, espantado…
“Señor, disculpe”
me dice una bella dama
con unos lindos ojos marrón,
“¿Cree que pronto
terminará la función?”

Jorge Aguilar Amado

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