Identidad

A continuación le presentamos parte de una entrevista que la escritora francesa Marie-Louise OLLÉ le hizo al poeta Humberto Ak´abal). En este extracto, Ak´abal habla sobre su identidad.

(Por Humberto Ak´abal)

Yo me siento muy bien y no tengo ningún inconveniente en asumirme como un descendiente maya. Vengo cargando un apellido ancestral. No cargando, vengo identificándome con el apellido de mis abuelos. Ak’abal es uno de los nombres de uno de los días del calendario ceremonial maya, de modo entonces que esto viene desde muy lejos. Y me siento muy bien como tal. No tengo crisis de identidad en este sentido. Yo estoy muy conforme. A la vez me siento orgulloso realmente de tener una fuente de procedencia, me siento orgulloso de tener unas raíces y lo he dicho siempre. Y, claro, esto ha sido motivo de que a mi se me critique dentro de mi propio país y que se me cuestione esto. Entonces cada vez que se me ataca en cuanto a esto la gente recurre a las cosas exteriores: « usa reloj, usa zapatos, usa jeans… » Creo yo que les gustaría verme desnudo… ,;qué sé yo? Tienen un estereotipo un poquito extraño. Para mi, la identidad es lo que soy dentro, es lo que hay dentro de mi propio corazón. De modo que entonces, dentro de mi mismo, soy eso, soy un maya k’ichee’, hablante, con un sentimiento consciente, como tal. Pero también me comunico con el mundo. Me comunico con él pero asumiéndome como soy.

<;Qué significa ak’abal en k’ichee’? El término más propicio en castellano, aquí es « aurora ». Es exactamente eso porque el término en k’ichee’ se refiere al deslindamiento entre la oscuridad y la claridad. Es esa sutileza de la línea divisoria que hay entre ambas y de ahí entonces que el símbolo nuestro sea el jaguar. El jaguar es un animal sagrado; es el animal de la transición entre la noche y el día. Y el símbolo de eso es la piel del animal; por eso es amarillo y negro porque el negro es la noche y el amarillo es el día. Así que ésa es más o menos, ya no la etimologia, sino la simbologia del apellido nuestro que de hecho no es un apellido sino que es un nombre. Eso vino a parar como apellido desde Ia llegada de los españoles a estas tierras porque, en nuestras culturas, no existen los apellidos, solo son nombres y nada más.

Y de esta cuenta que yo me llamo Humberto, bueno, tal vez no es importante. Claro porque cuando yo nací todavía la iglesia católica ténia mucho poder aquí, en el pueblo, y entonces mis papás me contaban que cada vez que nacía un pequen había que avisar a la iglesia y la iglesia le ponía a uno un nombre de acuerdo al santoral católico porque si ellos no avisaban se iban presos. Así que me llamo Humberto actualmente. Y afortunadamente pues todavia conservamos la otra parte de nuestra genealogia que es Ak’abal. Hay un intento de recuperación ahora en este sentido de volver a usar nombres con el sentido que usaban nuestros antepasados. Y yo tengo mi propio nombre en mi propia lengua. En todo caso, me llamo Kaqul’ja Aq’ab’al. Esto traducido literalmente al español es «Tempestad del amanecer» que es mi nombre en mi propia lengua.

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