GUATEMALA EN SU LABERINTO

Por: Edmundo Deantés (ROCA)

Una de las diversiones plasmadas en los periódicos de antes, eran los juegos de laberintos, donde un recuadro, que marcaba arriba la entrada y abajo la salida, invitaba a encontrarla como un reto a la observación.

Seguramente, todos ustedes lo intentaron, cuando se les presentó la oportunidad.

¡Haciendo un símil con la situación de Guatemala, un reto igual luciría casi imposible!

Es muy difícil encontrar donde estuvo la entrada a este complejo laberinto nacional, saber realmente como empezó, y en la complejidad de rutas que se miran como opciones reales, encontrar la que finalmente nos lleve a una salida que evite que todos nos perdamos en este laberinto, carente de salidas objetivas o ciertas.

Apareció, por ejemplo, como posible, a tragos y rempujones, la salida electoral como opción civilizada y necesaria para buscar el consenso que facilitara como salida “El Mayor Acuerdo en el Desacuerdo” acudiendo a las urnas en una elección libre y democrática.

Las tensiones que se han desarrollado en torno del Tribunal Supremo Electoral, pareciera negar esa posibilidad, y el arreglo más que evidente, de quienes pueden participar y quienes no, pareciera anunciar un conflicto que no se dirimirá en el campo electoral, si no por otras vías, que creíamos eran parte del pasado innombrable del país.

Un proceso lleno de sospechas, de maniobras, denuncias, aún muy discretas por temor a represalias de sobornos y componendas para poder llegar a un proceso que ya se percibe tortuoso y dirigido a evitar la expresión ciudadana auténtica y libre, no son un buen augurio.

Esta situación, compromete seriamente la paz social y la precaria estabilidad del régimen de seudo-legalidad que sufre el país en todos los estamentos de conducción del Estado.

Quienes en sus cálculos midan como posible una BURLA DE ESE TAMAÑO, ESTÁN EQUIVOCADOS Y PUEDEN ESTAR SEGUROS que van a obstruir una de las salidas más lógicas, decentes y democráticas que plantea el laberinto Guatemalteco.

Sí la salida que plantea este laberinto, la escogen de manera irresponsable quienes están jugando con la Constitución Política y las leyes del país, deben saber, que no es congruente con la paz y tranquilidad ciudadana y despertará todas las ambiciones y rencores acumulados durante estos últimos años, y que sólo la manipulación de los tribunales y el terrorismo judicial han evitado que explote, por el momento.

Todo lo que están haciendo los responsables del proceso electoral y sus aliados en las cortes y tribunales, no puede tener otra salida que la confrontación.

¡Entiéndanlo ingratos manipuladores de la democracia y  la voluntad del pueblo!

¡Estas páginas han sido testimonio que con inusitada frecuencia he podido anticiparme a los hechos!

¡No por ser agudo en el análisis del fenómeno político! ¡Son tan descaradas y ofensivas las maniobras que están activando un impredecible campo minado, que se necesita ser retrasado mental, para no darse cuenta de las torpezas escogidas para romper el sistema!

Otra entrada, como en el juego del laberinto, es la que se refiere a encontrar la salida a la Institucionalidad funcional de la República, calcada en nuestra Constitución Política, que a mi juicio ha sido la más atacada y abusada de nuestra historia constitucional a partir de la Constitución de Bayona y Cadíz de 1808 y 1812, que inició nuestro digesto constitucional.

Derogadas todas las anteriores a la actual de 1985 por Golpes de Estado que las sustituyeron por la siguiente hasta la actual, los golpistas de hoy, ni siquiera han pensado en arriesgar la vida, exponiéndose a un enfrentamiento armado, buscando el control de las instituciones del Estado.

No siendo más de cien, difícilmente conformarían una compañía de alzados, ya que serían solo cuatro pelotones.

Pero les resultó más fácil, conspirar con sueldo y recursos del Estado, desde posiciones del poder administrativo y judicial y en lugar de proclamas o manifiestos rebeldes, controlaron la situación y nos sometieron a todos a través de resoluciones judiciales con fuerza de ley.

Desconociendo el Estado de Derecho y disponiendo a discreción de resoluciones ilegales, forzaron el sistema para imponerlas, desconociendo las funciones de autoridades legítimamente constituidas, especialmente a quienes fueron electos popularmente.

No siendo más de cien, estratégicamente colocados, con una dirigencia abiertamente conspiradora, sediciosa e impune, prácticamente han tomado el control del país.

Acusando, procesando y capturando a discreción, respaldados por agentes del orden público, sin más opción que obedecer para evitar ser acusados y de jueces que por temor o intereses y ambiciones gremiales, se han alineado con la aplanadora político judicial, más infame que registra la historia.

Unas veces persiguiendo y encarcelando y otras, bloqueando o facilitando organizaciones políticas, sujetas a la voluntad superior de quienes ya decidieron, sin necesidad de proceso electoral, quienes deben mandar en el país y quienes deben ser proscritos.

¿Pensarán ilusamente, que la suma de todos esos abusos y arbitrariedades, se los va a tragar la población y la dirigencia como un ladrillo que destruya todo el organismo institucional?

¿Pretenden acaso que se respete y no se denuncie el tráfico de influencias, sobornos y maniobras para adecuar todo el proceso político sin reaccionar de alguna manera?

¿Son tan irresponsables que ignoran que los cambios radicales en el poder tienen como antecedentes, episodios políticos como los actuales, que terminan ajustándoles cuentas a los sicarios de la libertad y la democracia?

¡Es demasiado atrevimiento pretender que utilizar la fuerza judicial del Estado para forzar procesos políticos ajenos a la voluntad popular no estimulen reacciones equivalentes y que son intolerables por quienes saben, con riesgo de su propia vida, cuando y como se deben parar los desmanes de los abusivos, que refugiándose en la cobardía esconden en la indignidad el reto a enfrentar a los liberados!

¿Se imaginan las listas de nombres que deben tener quienes se están muriendo en la cárcel acusados falsamente y que les desgraciaron la vida para siempre? ¿ la reacción de hijos, padres, hermanos, parientes que han asistido al cementerio a depositar los restos de quienes siendo de su sangre no pudieron defenderse frente a los manipuladores y sicarios de la ley?

¿Creen acaso que todos esos miles de inocentes perseguidos o muertos por malsanas pretensiones políticas de control del poder, no tienen a nadie que pueda acumular en su conciencia el rencor necesario para buscar la reparación de sus desgracias?

¡Los extranjeros, se van, y se olvidan, pero no todos tendrán la oportunidad de escapar a la justicia del eterno, que tarde o temprano con la ayudadita de la gente digna, les pedirá y hará rendir cuentas por todas sus maldades!

Este laberinto Nacional, sólo tiene que tener una entrada y una sola salida:

Respeto incondicional a la Constitución Política de la República

Retorno inmediato a la Institucionalidad democrática y respeto a las funciones de los tres organismos del Estado.

Formación de un Frente Ciudadano de denuncia y soporte de todas las acciones de reivindicación necesarias para el retorno a un verdadero Estado de Derecho y Régimen de Legalidad.

La Formulación de un Manifiesto que exija la apertura a un proceso electoral legítimo, democrático y libre, que empiece por permitir la comunicación abierta y sin restricciones inconstitucionales a través de todos los medios de comunicación, exigiendo la inmediata resolución de los amparos presentados por los medios de comunicación social, que impiden el libre juego de ideas, programas y pensamiento de los candidatos a cargos de elección popular, que están siendo obligados a realizar campañas clandestinas.

Denunciar todos los procedimientos que están obstruyendo la actividad de los Partidos Políticos y el desarrollo institucional de su función política como plataformas legítimas de postulación y desarrollo en procesos electorales libres y democráticos.

Impedir que el acomodamiento de los concertados y cómplices de la intervención permitan que continúen funcionando con actividades ilegales, instituciones que han sido desconocidas oficialmente por Guatemala, como si se tratara de soberanías de Estados paralelos.

La tensión, está subiendo cada día, contaminada por la creciente insatisfacción social, económica y política de los ciudadanos.

El laberinto se está cerrando peligrosamente en todas sus eventuales salidas obstruyendo la urgente visión hacia el futuro que exigen las nuevas generaciones y la población guatemalteca, derrumbando las posibilidades de un entendimiento ciudadano auténtico.

Nadie, absolutamente nadie saldrá ileso de una hecatombe que cierre definitivamente la salida del laberinto nacional.

Quienes siguen haciendo corrupción y represión política, judicial o administrativa, en medio de esta tragedia, están gravando sus nombres en esas listas de los juicios del futuro.

¡Estamos a tiempo!¡No descompongan más lo que todavía tiene compostura!

¡Cien infelices marcando la vida, presente y futuro de veinte millones de Guatemaltecos hartos de la corrupción y el abuso!

¡Tanto va el cántaro al agua que al fin se rompe!

Deja un comentario

O

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ir a la barra de herramientas