Publicado en: Lun, Abr 6th, 2015

ACCIDENTES DE TRANSITO POR IMPRUDENCIA, ALCOHOL Y FALTA DE SUPERVISIÓN DE INSTITUCIONES DE SEGURIDAD

Sin duda alguna, este año la tasa de accidentes de tránsito por consumo de alcohol e imprudencia de los conductores irresponsables, rebasó durante la Semana Santa a la tasa de homicidios y hechos delictivos de otros años.

Los responsables de la falta de acción y control sobre estos flagelos son la Dirección General de Transportes del Ministerio de Comunicaciones, la jefatura del Departamento de Transito de la Policía Nacional Civil y las diferentes policías municipales de tránsito de las municipalidades del país, que no tuvieron la capacidad suficiente para implementar controles rigurosos en las carreteras, playas, centros recreativos y otros lugares.

Si evaluamos la labor de la Dirección General de Transportes, vemos que esta estuvo desaparecida; no se supo de puestos de concientización, mucho menos de pruebas de alcoholemia y supervisión de vehículos carentes de las medidas de emergencia.

El departamento de transito de la PNC solo hizo bulla con las estadísticas finales de las celebraciones de Semana Santa, pero tampoco se le vio acción concreta en las carreteras.

Lamentablemente, estas dos instituciones gubernamentales parecen estar a cargo de gente irresponsable a la que sólo le interesa ganar un sueldo y poco les importa que los ciudadanos se maten por su irresponsabilidad. Son estas entidades las que tienen las herramientas para prevenir, controlar y sancionar.

Se conocieron casos en los que inspectores de transportes y del departamento de transito de la PNC estuvieron pidiendo mordidas para no comprobar el exceso de velocidad y el consumo de alcohol.

Por su parte, la Muni este año no verificó – como en otros años – que el servicio urbano de la capital cobrara el pasaje justo, por lo que los buses estuvieron cobrando Q3.00 en la mayor parte de los días del asueto. La PNC también brilló por la ausencia de acción y de patrullas en las calles.

En síntesis, este parece haber sido el peor año en materia de seguridad vial; los funcionarios encargados de la misma deberían ser destituidos por incapaces o por irresponsables.

 

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