Publicado en: Mie, Nov 8th, 2017

Así mataron a Gaby Barrios…..

Vilma Gabriela Barrios López buscaba con su mamá, una casa para alquilar pero encontró la muerte. La madre se salvó de milagro y contó como su hija fue asesinada sin compasión. 

(Por Redacción LNG)

Gaby Barrios vio un anuncio: se alquila casa. Con la mamá buscaban un nuevo lugar donde vivir y encontrar algo que se veía bonito era  un alivio. La vivienda queda en la aldea La Estancia en el Municipio de Cantel Quetzaltenango. La Estancia es un lugar de menos de 1 mil familias. La mayoría se dedica a la fabricación de textiles y a la crianza de ganado y cultivo de milpa. Muchos de la comunidad viven en Estados Unidos y con sus remesas han contribuido a construir casas modernas. La arquitectura ha cambiado. Pero hay algo que los comunitarios cuidan con esfuerzo y es el bosque. En una de esas casas estaba el rótulo con el número de teléfono. Gaby llamó, un hombre le respondió y quedaron que el sábado a las 11 30 de la mañana se reunirían para ver el lugar.

Ese sábado, Gaby y su mamá se prepararon para ir a ver la casa. El novio de Gaby, Erick,  trabajó hasta noche el viernes y estaba cansado, sin embargo, quería ir con ella.   Gaby le dijo que no se preocupara que durmiera y descansara y que le contaría si se decidía o no. Las dos estuvieron a las 11 30 de la mañana frente a la casa. Tuvieron que esperar media hora más. Pensaron en irse pero justo a las 12 del medio día llegó el asesino.

Los tres comenzaron el recorrido. En la entrada había un área  con árboles. Los de la Aldea la Estancia, tienen esa característica,  cuidan los bosques. Incluso,  tienen un comité que se encarga de cuidar su patrimonio natural. El aire se sentía como se siente en occidente: dulce. El viento corría haciendo una unión fantástica con el sol del medio día.

Al fondo, estaba la casa. Gaby y la Mamá tuvieron la intención de irla a ver pero él las detuvo y les dijo que todavía habían inquilinos que se irían  hasta la próxima semana. –Mejor vamos a ver el nacimiento de agua que surte a la casa– dijo el hombre. Caminaron por una vereda. Gaby era poeta, esos lugares son imprescindibles para inspirarse.  Sacó su teléfono y comenzó a tomar video. Se lo quería enviar a sus hermanos. Era como anunciarles que si todo salía bien, ese sería su nuevo hogar. En el camino,  llegaron a un pequeño cuarto de block. Era feo, a medio construir. Contrastaba con lo hermoso del lugar. Al fondo se escuchaba el ruido de un río. Era el Samalá.  Con engaño,  el hombre las metió al cuarto. Allí comenzaría el fin de Gaby Barrios.

El asesinato

Gaby y su mamá entraron al cuarto de block. El hombre entonces se convirtió en el asesino que es. Primero le dio una bofetada a Gaby y les empezó a gritar: –quiero todo el dinero-.  -No tenemos,  quedáte con lo que traemos– dijo la mamá de Gaby,  con el temor recorriéndole por todo su cuerpo y su alma. El asesino empezó a forcejar con  Gaby, ella dijo desesperada: –mama mirá a ese hombre– esas fueron sus últimas palabras. La madre intentó defenderla pero el criminal le soltó un puñetazo en el ojo izquierdo. Se desplomó al suelo. En ese pequeño lapso corrieron a la parte de atrás del cuarto.

El asesino las alcanzó. Se llevó la mano a la cintura del pants y sacó un pedazo de madera con un clavo al final, como las herramientas que usan los zapateros para coser zapatos. Con furia en sus ojos y viendo el temor en los ojos de la madre e hija se abalanzó con todo contra Gaby. Le metió el clavo en el estómago y el cuello. Los últimos suspiros de Gaby salieron. Cayó al suelo. El asesino volteó a ver y fue contra la madre. Le atacó el estomago, no el cuello. La madre tomo una determinación de supervivencia: hacerse la muerta. Se tiró al suelo y cerró los ojos aparentando ser una mujer fallecida más en este país. Pero su respiración la delataba. Estaba agitada. El asesino la miraba y cuando veía que respiraba la pateaba. La mamá logro controlar su respiración. El hombre se les quedó viendo por media hora, talvéz una hora. ¿Qué pasaba por su mente?, solo él lo sabía.

El criminal terminó de obsevar a las mujeres. recogió un poco de tierra, hojas y ramas y cubrió los cuerpos. La madre permanecía con los ojos cerrados. Solo se guiaba con los sonidos. Escuchó que el hombre se alejó pero regresó. Se inclinó a hacia la mama de Gaby. ¿será que tenía dudas que realmente estaba muerta?. Inmóvil,  no sabía lo que pasaría. Entonces comenzó a sentir como le quitaba los tennis, unos polo color gris. Sus pies no estaban fríos. Él no lo sintió. Se levantó y se fue. La mamá de Gaby esperó hasta que por fin no escucho nada. El asesino se había marchado.

El pellizco de la vida o la muerte

La mamá abrió los ojos. La noche ya había caído. Su hija estaba a la par. No le hablaría porque si el hombre estaba cerca podría escuchar. Poco a poco movió su brazo, cadenciosamente, con sigilo. No quería que ni siquiera una rama pequeña, una hoja o un grano de tierra la delatara. Toco a Gaby. No respondió. Entonces la pellizcó. Pero ni así reaccionó. La madre supo que la hija estaba muerta. No había tiempo para llorar. Si sobreviviría tendría toda una vida para llorar a su hija. Sus otros hijos la esperaban.

La madre pensó en salir pero inmediatamente pensó y se recordó que tenía puesta una blusa anaranjada. Ese color es fácil de detectar en un bosque. Entonces, inclinándose, se quitó la blusa y la dejó en el suelo. Comenzó a arrastrarse poco a poco hasta el río. Se metió. Si el agua estaba fría o no, no importaba. Solo dejó que la corriente la llevara. Ojala fuera así la vida, como una corriente que  se lleve  todo lo que es horrible y deje cosas nuevas como las nuevas aguas que pasan. La madre, que sabe nadar, flotó durante un kilómetro. En una roca se sostuvo. Ese fue el primer real apoyo que sintió en toda la tragedia que estaba viviendo.  La roca estaba frente a una represa. Nadó a la orilla y salió del agua. Empezó a caminar por una calle que daba a la fábrica Cantel. Había gente. Cuando se sintió a salvo, se desmayó. El martirio duró siete horas, desde las 12 del medio día a las 7 de la noche. Unos policías la encontraron, llamaron a los bomberos y la llevaron a un hospital. La mamá de Gaby iba sin Gaby.

El asesino regresó a la escena del crimen

El asesino volvió. Cuando vio solo el cuerpo de Gaby entró en desesperación. Tomó el cadáver y lo movió de lugar. La fue a tirar al río. Fueron unos rescatistas que la vieron. Tuvieron que pasar 24 horas para encontrarla. ¿Por que se cree que el presunto asesino es el ex futbolista del Xelaju MC,  Emerson Marroquín, fue el asesino?. Cuando Gaby subió el video para enseñarle a sus hermanos el lugar,  allí sale el ex deportista, además la madre lo reconoció.  Ahora que Emerson fue detenido en Estados Unidos, la familia de Gaby y su novio, Erick, no esperan venganza pero si justicia, es decir, que se compruebe que él tuvo realmente que ver en el femicidio.  Así habría actuado Gaby, dice quien iba a ser su esposo. Gaby,  además de escritora, era estudiante de arquitectura y servía en la iglesia. Su vida en la tierra quedó cortada de un tajo por cosas materiales que nunca valdrán la pena. Gaby creía en la vida eterna y sin duda está mucho mejor de lo que en la tierra llena de maldad se vive.

 

 

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