Publicado en: Mar, Mar 14th, 2017

CARTA ABIERTA DEL EXPRESIDENTE JORGE ANTONIO SERRANO ELÍAS AL CONGRESO DE LA REPÚBLICA

Señores Diputados,

La Constitución de la República establece lo siguiente: Artículo Uno, “El Estado de Guatemala se organiza para proteger a la persona y a la familia; su fin supremo es la realización del bien común”.  Artículo Tres, “El Estado garantiza y protege la vida humana desde su concepción, así como la integridad y la seguridad de la persona”.  Resulta evidente que en nuestro país estos dos artículos, en particular, no se han hecho cumplir, pues cada día los guatemaltecos lamentamos diferentes tipos de atropellos contra los ciudadanos, los cuales vulneran sus derechos e incluso, en algunos casos, les cuestan la vida.

El Estado y sus instituciones han mostrado indiferencia y sus autoridades, cinismo, favoreciéndose así la consolidación de esta deleznable conducta, a todas luces violatoria de nuestra legislación y de los múltiples tratados y convenciones internacionales que nuestro país ha firmado en materia de derechos humanos, los cuales garantizan y protegen la vida de las personas. La tragedia del ‘Hogar “Seguro” Virgen de la Asunción’ lo único que hizo es evidenciar la miseria en que vive nuestro pueblo, al existir una práctica de absoluto irrespeto a la vida y a la dignidad de la persona humana.

La indolencia de todo nuestro sistema de administración de justicia, empezando por el Organismo Judicial, el Ministerio Público, las Procuradurías General de la Nación y la de Derechos Humanos, la Policía, la Presidencia de la República, el Ministerio de Gobernación y tantas otras dependencias, llevaron a nuestro país a ser el escenario de una de las más dolorosas y humillantes tragedias de la humanidad. Cada día nos convencemos más de que no fue un accidente, sino que el resultado del irrespeto y desprecio por la vida y la dignidad del pueblo de Guatemala.

Señores diputados, si dejamos que sean ellos, los mismos posibles responsables, quienes conduzcan las investigaciones sobre tan doloroso hecho, seguro que hallarán las coartadas correspondientes para encontrar su salida, como lo han hecho en ocasiones anteriores. Los artículos 166, 167 y 168 de la Constitución de la República le dan al Congreso suficientes atribuciones para interpelar funcionarios, indagar, investigar e incluso sancionar, a los que, por acción u omisión, han tolerado que acontezcan hechos de esta naturaleza.

Recomiendo enfáticamente, que sean ustedes los que tomen cartas en este asunto, pues la historia nos demuestra que los órganos jurisdiccionales correspondientes, sospechosamente responsables, buscarán la forma de cubrirse y mediatizar este hecho que ha conmovido al mundo entero y nos ha puesto como uno de los países más salvajes del planeta Tierra.

Solicito respetuosamente que se cite a comparecer ante ese Organismo a los miembros de la CICIG, pues ellos tienen la obligación de proporcionar la información que tengan sobre la estructura de Crimen Organizado que, en connivencia con Agentes Estatales, negociaban con sexo, vidas, órganos, etc. Les recuerdo a los señores diputados que esta es una responsabilidad directa de esta institución, perfectamente definida en su mandato, por lo que tiene la obligación de investigar y asesorar a nuestro Estado de Guatemala, para la identificación, y desarticulación de esas estructuras de maldad, como la parte sustantiva y fundamental del Convenio suscrito con la ONU. Con toda deferencia, me permito manifestarles que discrepo de la opinión vertida públicamente por el Señor Presidente de la República, al haber eximido a la CICIG de responsabilidades, y mucho menos me parece aceptable que, para tirar una nueva cortina de humo, se trate de crear falsas expectativas en el pueblo, diciéndole que llamarán al FBI para que haga las investigaciones correspondientes, ignorando lo acontecido con el doloroso caso de Monseñor Juan Gerardi.

Señores diputados: Con el mayor respeto, quiero manifestarles que se está empezando muy mal, si se llama a una interpelación a funcionarios, como lo están haciendo, y le dan QUINCE MINUTOS a cada uno para que exponga y quince minutos para que se le hagan preguntas, pues pareciera que es solo para salir del paso.  No señores, este es un caso que reviste la mayor importancia, no solo para establecer lo acontecido en ese ‘Hogar Seguro’, sino para ventilar la tragedia de toda nuestra nación.

La discusión no debe limitarse, debe hacerse pública y darles participación a los miles de guatemaltecos que tienen denuncias y testimonios qué brindar.  Esto no es para limpiarse la cara y decir que se está haciendo algo. Señores, esto es para sentar precedentes y colaborar en la extirpación de la gran corrupción que existe en las instituciones que ustedes han citado, y en las que no han citado todavía, como el Organismo Judicial, el Ministerio Público y la Presidencia de la República.

Señores Diputados, me permito notificarles que muchas instituciones se han solidarizado con nuestros planteamientos y se están uniendo para hacer un frente común en la denuncia, por lo que solicitamos respetuosamente que se nos considere parte activa como Querellantes Adhesivos.

Si el Congreso de la República es la representación del pueblo, entonces háganlo con honorabilidad y sin miedo, sobre todo en este momento en que la dignidad misma de nuestro país está en entredicho en el concierto mundial de las naciones.

Atentamente,

Jorge Antonio Serrano Elías
Presidente de la República 1991-1993

Ir a la barra de herramientas