Publicado en: Vie, Jun 1st, 2018

Cientos de personas despiden a Claudia Patricia González

Claudia regresó más pronto de lo que se esperaba a San Juan Ostuncalco. La esperanza era que trabajara 14 horas diarias en Estados Unidos para ayudar a su Familia y lograr una oportunidad que nunca tuvo en su casa. En un ataúd blanco, a Claudia la visitan cientos de personas para decirle adiós para siempre.  

(Por Luis Pe/opinionluispe@gmail.com)

Solo se escuchan lamentos. También golpes en la caja. Conocidos y desconocidos tocan el féretro como pidiéndole a Claudia que abra y se levante. O, al menos, para decirle que allí están con ella. Quizá lo sienta. Será la última esperanza. Sus fotos de pequeña y joven la acompañan. Apenas pasó de la niñez a la adolescencia y a sus 19 años comenzaba la mejor etapa de su vida y le iniciaba la muerte. Encima de la caja, la bandera del corpus Chirsti.  En una pared, paradójicamente, una bandera desgastada del país que la asesinó: Estados Unidos. Las barras y las estrellas forman parte, junto con las coronas, son parte de los adornos tristes. Nadie arranca la bandera estadounidense, quizá porque no hay rencor, talvez porque la tristeza es mucha o la tienen allí para recordar quien mató a Claudia.

Desde la casa hasta cuadras más alla, se ven trajes típicos. La fila parece que no tiene fin. Algunas mujeres llevan a sus pequeños a tuto, los hombres con sus sombreros son pocos. La mayoría debe trabajar. mover los espersores porque la lluvia ha sido intensa. La única noticia buena. Las mujeres esperan con paciencia. La mayoría lleva una canasta. Como es costumbre en los pueblos siempre, aún en la pobreza, llevan algo de comida, shecas, queso, algo.  Ellos siempre han sido olvidados pero si de algo saben es estar en los momentos malos como este.

La madre de Claudia tiene un pañuelo en la cabeza y se le escucha balbucear “ay mamaíta chula”, en esa frase se escapa el dolor. No todo. Ese dolor no escapará nunca, es eterno. El papá dice que el guardia fronterizo debería sentir el mismo dolor. Pero no será así porque Estados Unidos está acostumbrado a matar inocentes en la frontera.

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