Publicado en: Mar, Ago 1st, 2017

COLUMNA DE RICARDO FUENTES: Edgar, el mecánico mediocre y perezoso

 

Un ingeniero amigo decía, hablando de los latinoamericanos en general, que somos muy buenos para empezar a realizar un trabajo, pero al final, cuando solamente faltan poner un par de tornillos y tuercas, no los ponemos y dejamos las cosas sin concluir.

Mi amigo no deja de tener razón, y es que tener buenas ideas, o poner en acción nuestras ideas o las de otros, y trabajar duro y con entusiasmo, pero dejar las cosas a medias, sin llegar a concluir “con broche de oro” el trabajo, nos lleva a la mediocridad.

Hace un tiempo envié mi auto a reparar y he de decir que el mecánico hizo un trabajo terrible.  Según entendí (yo no sé mucho de mecánica), Edgar puso las piezas que cobró y que había que poner, pero lo hizo sin esforzarse por hacerlo bien.  Hace un mes, íbamos conduciendo por una vía de alta velocidad cuando casi nos estrellamos contra la barda: de pronto y sin ninguna señal de advertencia, la llanta del auto se zafó totalmente.

Luego del consabido susto y de los inconvenientes de tener que llamar a una grúa, fuimos a otro taller, en donde nos enteramos de que al mecánico anterior se le había pasado, por descuido o dejadez, poner dos tornillos… eso fue todo.  El trabajo estaba hecho, pero no concluido.  Por supuesto, nunca volveré a buscar a ese taller, no recomendaré al mecánico y, lo que es más, cuando me sea posible les diré a las personas que no vayan con él.

Necesitamos cultivar el valor del TRABAJO DURO, que es la habilidad de realizar y terminar con excelencia la labor comenzada. Y, con nuestras acciones, no permitamos que se vuelva a decir que los guatemaltecos y los latinoamericanos somos mediocres porque no terminamos nuestro trabajo con excelencia.

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