Publicado en: Mar, Mar 7th, 2017

CRISIS PERMANENTE EN EL SISTEMA DE SEGURIDAD PÚBLICA DE GUATEMALA

Por Edmundo López

El sistema de seguridad pública de Guatemala sigue bajo influencia y con grandes resabios de la autoritaria doctrina de seguridad nacional que estuvo vigente a lo largo del conflicto armado interno, y que estuvo presente también en los gobiernos dictatoriales de América del Sur, a través de la operación Cóndor; ese sistema de seguridad tuvo cierto éxito ya que enfrentó simultáneamente la insurgencia, producto del conflicto armado y el crimen organizado y común en sus múltiples manifestaciones, por supuesto, con métodos autoritarios, e incluso terrorismo de estado, “limpieza social” y aplicación de la  pena de muerte al margen del régimen legal. Tuvo la ventaja que la crisis económico-social, política y moral y el enorme desempleo, sub-empleo que se vive actualmente es incomparablemente más grave y profundo que el que se vivió en esa época.

Bajo circunstancias históricas diferentes, al finalizar el conflicto armado con la firma de la paz, el 29 de diciembre de 1996, y con el objetivo de construir un estado de derecho inexistente por el estado de guerra, se implementó un nuevo modelo de seguridad pública que ha fracasado, lo que obliga a buscar una opción estratégica diferente. A pesar -en el pasado- de la presencia de expertos instructores provenientes de los carabineros chilenos, de la guardia civil española, estadounidenses y colombianos, instituciones competentes y eficaces que se rigen por una concepción de seguridad democrática, el sistema ha fracasado como consecuencia de que después de la firma de la paz, todos los gobiernos civiles sin excepción, -unos más, otros menos- han utilizado y tolerado las ejecuciones extrajudiciales, la llamada limpieza social para combatir el crimen con el crimen y esos procedimientos criminales empleados por las fuerzas de seguridad del estado pervierten a la policía y el remedio resulta peor que la enfermedad.

Desde una visión integradora promovida por el enfoque de sistemas se deriva la constatación de que todo está relacionado con todo y por lo tanto, no puede mejorarse plenamente un aspecto de la sociedad capitalista oligárquica dependiente, sin cambiar o empezar a cambiar todos los otros aspectos a la vez, lo que implica reformas estructurales.

Todo esto denota que el país no ha sido dirigido por verdaderos hombres de estado, ya que la seguridad democrática desde el punto de vista de práctica social, no contradice los requisitos técnicos de eficacia, pues le brinda a ésta, fundamentos más profundos y resistentes, por una parte, por la otra la doctrina convencional de defensa y seguridad nacional a estas alturas del proceso histórico es anacrónica.

Desde esta perspectiva, hay que establecer, en primer lugar, la articulación entre la política de defensa nacional, la política de seguridad pública y la política exterior, las cuales, deben de estar bien vinculadas a las políticas de desarrollo sociales y económicas y enfocadas dentro de un concepto amplio de seguridad integral.

Por otra parte, también es pertinente implementar la organización social de carácter comunitario cuyo apoyo es una condición sine qua non para la seguridad ciudadana. Los vínculos con el desarrollo social y económico, concepto éste que es mucho más amplio y profundo que el simple crecimiento económico propio del neoliberalismo que ha producido y produce tanto sufrimiento a millones de personas, deben traducirse en programas concretos: la solidaridad propia de la social democracia avanzada y que den respuesta a las grandes necesidades de los millones de guatemaltecos en pobreza, miseria, desnutrición y hambre.

No puede darse óptimamente la seguridad pública y la defensa nacional con vigoroso apoyo popular, sin alcanzar paulatinamente un alto grado de desarrollo real, que no existe en este momento y sobre todo, sustituir el capitalismo oligárquico, expresión de un estadio de un capitalismo atrasado, subdesarrollado y salvaje que está en proceso de descomposición, substituyéndolo por la modernidad democrática y la modernidad capitalista con justicia social y soberanía.

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