Publicado en: Sab, Ago 11th, 2018

EL BEBE LLEGA A CASA

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Después de nueve meses esperando la llegada del recién nacido muchas madres primerizas se sienten inundadas de dudas los primeros días. Es algo absolutamente natural, no sólo con la carencia de experiencia, sino por el cambio y la necesidad de adaptación entre la madre y el bebé.

Lo principal esos primeros días es mantener la calma y no intentar controlarlo todo y llegar a todo. Hay cosas que pueden quedarse sin hacer, no dudes en pedir ayuda y en descansar aprovechando los periodos de sueño de tu hijo. Por lo demás, algunas dudas tienen sencilla resolución, así que no te agobies y disfruta de tu familia y no dudes en salir de paseo con tu bebé, en las horas más frescas durante los meses de calor y en las más cálidas durante el invierno.

Lo cierto es que estarás cansada, te dolerán los pechos y te asaltarán las dudas, sin embargo, ten por seguro que sabrás hacerlo. Durante sus primeros días de vida el bebé no tiene buena visión de lejos sino que diferencia bien las formas a pocos centímetros, así que aprovecha esa circunstancia para estar lo más cerca posible de tu bebé y practica el apegoporque es la mejor fórmula para vuestra adaptación mutua. 

– Llanto: La mayoría de los partos en España se producen en hospitales y, en general, las madre y el recién nacido pasan una noche y un día en el centro sanitario tras el parto, siempre que no surjan complicaciones y que el parto haya sido vaginal. Luego, una vez que los profesionales comprueban que todo evoluciona dentro de la normalidad llega el momento de ir a casa. Es muy habitual que los bebés pasen su primera noche tranquilos y que a su llegada al hogar comiencen los llantos. Esto provoca muchas dudas entre las mamás que se sienten impotentes.

Hay que tener en cuenta que tras el parto el bebé llega al mundo bien alimentado y agotado, por lo que es natural que pase sus primeras horas durmiendo y relajado. Además las primeras tomas de pecho son de calostro, alimento más espeso y graso que le deja satisfecho. La llegada a casa coincide, por tanto, con la subida de la leche y ese cambio también lo nota el recién nacido.

Pasarán unos días hasta que aprendáis a interpretar el llanto del bebé, pero todo llega y recuerda que lo habitual es hambre, incomodidad por el pañal o incomodidad por gases.

– Pérdida de peso: Durante los primeros días el bebé puede perder hasta un diez por ciento de su peso. Este descubrimiento puede sorprender y desconcertar a las madres primerizas que duden de si su pequeño se está alimentado adecuadamente. Sin embargo, es algo completamente normal ya que el recién nacido pierde líquido durante sus tres o cuatro primeros días, por eso hay que volver a controlar el peso a los diez días del nacimiento ya que el resultado será más de fiar y mostrará si efectivamente el bebé está alimentado correctamente.

– El ombligo: Es una de las cuestiones que más dudas suscita, cómo y cuándo limpiar el ombligo del recién nacido. El cordón hay que limpiarlo en cada cambio de pañal y envolverlo en una gasa estéril. Actualmente se recomienda no utilizar alcohol, sin embargo, tanto se lo usas como si no, lo principal es controlar su aspecto y observar que se mantenga seco y limpio. Consulta a tu pediatra y la piel se pone roja, supura o desprende mal olor. Si no hay ningún problema, en unos días se caerá de forma natural. Si no lo hace en 10 días, consulta también al pediatra.

– El baño: La fragilidad de los recién nacidos provoca inseguridad en los progenitores a la hora del baño. Los primeros días no es necesario sumergirlo en el agua o utilizar grandes bañeras. Basta con lavarlo con una esponja o toalla húmeda de forma suave comenzando por la cabeza hasta los pies, dejando la zona genital para el final. Lo principal es tenerlo todo preparado a la hora del baño y mantener un ambiente con buena temperatura. Es uno de los momentos más relajantes y encantadores tanto para el bebé como para sus padres. 

– Las uñas: Muchos pequeños tienen las uñas bastante largas al nacer, sin embargo, durante los primeros días es mejor no cortárselas ya que aún son muy blandas. Lo ideal es utilizar manoplas para que el bebé no se haga arañazos o heridas y esperar un par de semanas para hacer el primer corte de uñas. Cuando lo hagas debes cortarlas rectas ypuedes aprovechar mientras duerme para evitar movimientos bruscos del pequeño.

Fuente mujerhoy.com

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