Publicado en: Mie, Jun 6th, 2018

LA DEVASTADORA ERUPCIÓN QUE OFICIALMENTE NUNCA OCURRIÓ

Verónica Álvarez

Viendo ayer con mucha tristeza las imágenes de la destrucción causada por el Volcán de Fuego, me acordé de los relatos de mi abuelo y mis tíos sobre otra erupción horriblemente destructiva vivida en Guatemala en 1902.

Una parte de mi familia es chiva de pura cepa, con ellos pasábamos temporadas en una finca en los confines de Quetzaltenango y Retalhuleu, desde la cual se veía el Volcán Santa María con su “retoño”, el Santiaguito.  A veces se sentían los temblores que este producía y con frecuencia teníamos que salir con prisa de la casa patronal, asustados.

Mi abuelito, mi papá y mis tíos nos contaban entonces sobre la erupción de 1902. Sus historias estaban mezcladas con un sentimiento de temor heredado; el temor vivido por sus propios padres y abuelos se reflejaba en el tono de su voz y la expresión de sus ojos al narrar los momentos en los que, para ellos, la furia de la naturaleza y la mano de Dios se hicieron manifiestas de manera apocalíptica.

El Volcán Santiaguito, nacido del Santa María

Fue una serie de sucesos trágicos, espeluznantes, llenos de lo que les parecía sobrenatural. Comenzó en abril de 1902, cuando el nuevo siglo estaba apenas estrenándose:

El Terremoto de San Perfecto:

El 18 de abril de 1902 se produjo un terremoto, que, según el Insivumeh, fue grado 8.2 en la escala de Ritcher. Duró dos minutos, los cuales bastaron para tomar la vida de unas 900 personas en Xelajú y dejar la ciudad hecha trizas; también llevó muerte y destrucción a San Marcos, Totonicapán, Sololá y los alrededores.

La Erupción del Volcán Santa María:

Ese mismo año, en octubre, el volcán Santa María, que había permanecido  inactivo por tiempo inmemorial, despertó para segar las vidas de unas cinco mil personas y producir daños enormes en ciudades, pueblos, fincas y aldeas.

La erupción, con flujos piroclásticos, disparó de la ladera del volcán unos 5.5 km cúbicos de material volcánico; la columna de ceniza alcanzó una altura de hasta 28 km. Duró 19 días. Después se produjeron lahares gigantes (algunos hasta luego de muchos años) que dañaron la flora y fauna.

Ruido, piedras, oscuridad, fuego, terror:

Mis abuelos y tíos hablaban de ruidos aterradores, piedras que llovían del cielo, oscuridad fantasmal, torbellinos de viento y fuego, rayos… ¡terror en su máxima expresión!

En Wikipedia encontré la descripción de lo que ellos nos contaban, eran los mismos detalles: Empezó un ruido espantoso, como el de una enorme catarata en el lado del volcán, que estaba envuelto en una densa neblina y empezaron a caer en la ciudad piedras pómez y cenizas. A las 8 de la noche – se lee en la enciclopedia – “se notó desde San Felipe una columna gigantesca de cenizas negras con multitud de torbellinos que giraban ferozmente, atravesada por millares de rayos y de líneas curvas de luz verdusca o roja. Todo el volcán y sus alrededores temblaban continuamente y enormes detonaciones se oyeron hasta 160 kilómetros de distancia; los fuertes vientos llevaron consigo la mayor parte de las materias sueltas de la columna eruptiva a distancias de 800 y más kilómetros; una parte fue llevada por vientos más altos hacia el Norte, y en una gran extensión reinó durante días enteros oscuridad absoluta”.

La erupción violenta del volcán duró 36 horas y se formó un gran cráter en el flanco suroccidental, lo que dio origen al Volcán Santiaguito.

Una de las cinco erupciones más grandes de la historia del mundo

El dictador no quiso que se supiera:

La destrucción fue masiva y cruel. La gente de Xelajú y sus alrededores necesitaban desesperadamente ayuda, y la Jefatura Política y la Municipalidad empezaron a hacer lo que podían con los recursos que tenían a la mano, tanto departamentales como la que proporcionaron los mismos vecinos, pero no era suficiente, por lo que recurrieron al gobierno central en la capital.

Sin embargo, en la ciudad, el dictador Manuel Estrada Cabrera tenía a todo el gobierno ocupado en la organización de “Las Minervalias”, fiestas en honor de la diosa Minerva, muy importantes para él y su ego. La catástrofe del Occidente se interponía con su entretenimiento del momento. Por eso decidió silenciar lo sucedido, evitando que los medios de prensa lo publicaran, lo que dejó a la región del Occidente del país abandonada a su suerte.

No había comunicación:

Cabe recordar que en 1902 no existía Facebook, ni Twitter, ni correo electrónico para que las personas se comunicaran entre sí. Las comunicaciones por telégrafo o teléfono eran difíciles y podían ser interrumpidas a voluntad del gobernante. Las noticias salieron a luz un mes después, cuando algunos diarios estadounidenses presentaron relatos de damnificados que habían llegado de Guatemala en barcazas.

El gobierno central no aportó ayuda de los fondos públicos para atender a las víctimas, que fueron incontables, además de la pérdida de pastos y siembras, cabezas de ganado, granos básicos y todos los alimentos de los que la gente dependía. Aunado a esto, vino la escasez de agua potable, ya que las tuberías se dañaron. Hubo hambre y escasez en toda la región.

Lo que esa generación de gente del Occidente del país vivió fue atroz.  No es de extrañar que mi abuelo y sus descendientes inmediatos nos lo contaran sobrecogidos, mientras desde el corredor de la casa patronal veíamos recelosos el cono del Santa María.

Una de las cinco erupciones volcánicas más grandes de la historia del mundo:

La explosión  del volcán Santa María de 1902, está clasificada entre las cinco erupciones volcánicas más grandes de la historia, junto a la del Santorini en Grecia y la del Krakatoa en Idonesia. El coloso había estado dormido por 500 años antes de que en 1902 se produjese la erupción.

Se destruyó la cara suroeste del volcán, y quedó un cráter de un kilómetro de diámetro. Su ceniza llegó hasta San Francisco, California.

 

Ir a la barra de herramientas