Publicado en: Jue, Ago 14th, 2014

EL MAÑANA YA SE PERDIÓ

Se preguntará por qué el título; nuestro mañana ya lo perdimos y claro, si empezamos a hablar de cada uno de los problemas que a diario discutimos y los temas de los que conversamos, usted dirá que si hay razón para escribir sobre esto.

El presidente Otto Pérez Molina aseguró que “los jóvenes pueden y van a hacer el cambio que el país necesita”, durante la conmemoración del Día Internacional de la Juventud. Tendría razón el señor presidente si la situación del país fuera otra, pero es el caso que nuestro desayuno diario va acompañado de noticias que llevan como título: extorsión, muerte, robo, asalto, hambre, desnutrición, enfermedad, droga, etcétera.

¿Pueden y van a hacer los jóvenes el cambio del país con todos estos males que están padeciendo? La vida no retoña y, en especial, el alma de cada uno de ellos no tiene reparación si se destruye, no existe prótesis para recuperarla. Claro está que debemos empezar por recuperar el alma de los niños que ven a diario las atrocidades cometidas por malvados en su comunidad, quienes los incitan a consumir drogas, a integrarse a pandillas y mucho más. A pasos agigantados, es irreversible la asimilación negativa que se está dando en los niños. Estamos perdiendo la moralidad y es necesario en el país el saneamiento moral.

Estamos preocupados por los niños que van rumbo a la juventud sin detenerse ni un solo minuto, lo sabe la familia. No estamos formando a la gente del mañana. Comparémoslos con una toalla blanca y limpia que poco a poco se va llenando de manchas, que de una u otra forma va dejando una huella negativa en la sociedad. Por eso, debemos declarar la guerra a lo que no nos está permitiendo dejar un mañana mejor para nuestra niñez y juventud.

Debemos tener un pueblo digno, sano, feliz y moralmente protegido, tenemos que rescatar los valores que se han perdido poco a poco, porque quienes tienen cargos con autoridad nos han puesto en actos antagónicos.

Tenemos un país fáctico que está siendo gobernado por un poder oculto que no es el real que nosotros elegimos. Queremos un país gobernado por el pueblo, pero eso en estos momentos ha venido a menos. No podemos seguir ese plan que nos está llevando a la destrucción irremisiblemente.

No podemos crear una juventud ganadora si vivimos la presentación de la vida diaria en la televisión y otros medios informativos, de noticias malas que envenenan la moralidad del individuo; no podemos seguir en ese plan de mirar y dejar hacer, tenemos que actuar. Si no lo hacemos nosotros, si no lo hago yo, si no lo hace usted, nadie lo hará por usted. Tiene la palabra, usted puede hacer o no hacer

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