Publicado en: Mar, Mar 21st, 2017

INGOBERNABILIDAD

Con el corazón encogido por la tristeza y atemorizados por la impotencia, los guatemaltecos estamos siendo testigos de atrocidades que van más allá de lo que la mayoría de las poblaciones de otros lugares del mundo jamás verán, ni podrán imaginar. Nos quedamos sin palabras ante los acontecimientos del Hogar Seguro Virgen de la Asunción, en donde murieron quemadas 40 niñas inocentes, y del Centro Correccional Etapa II, en donde un grupo de pandilleros de Calle 18, con lujo de saña se levantaron contra sus monitores y más tarde atacaron estaciones de policías, con cauda de varios muertos y heridos.

En ambos casos, fue el abandono del Estado el que provocó los estallidos de violencia, con el lamentable resultado que ahora conocemos. Sin embargo, en el ambiente está la idea de que detrás de estas situaciones hay una estrategia muy bien organizada.

La palabra que muchos tenemos en mente ahora es “ingobernabilidad”, presuntamente provocada por los poderes ocultos que están detrás de todo esto, grupos oscuros que manejan a su antojo a las maras, las instituciones y a la sociedad; estas personas lo único que en el fondo buscan es lograr – sin jamás saciarse – el máximo beneficio monetario para ellos y sus familias, sin importarles nada más y atropellando a su paso todo lo que encuentran.

Estos insaciables, a veces en pugna entre sí, han llevado a Guatemala a la orilla del precipicio donde nos encontramos ahora. Los guatemaltecos de la calle nos encontramos como rehenes en medio de esta gigantesca lucha de poderes invisibles, de la cual solo se ven los horripilantes resultados. Nuestro país está a punto de una explosión, cuyos alcances no podemos predecir; es necesario refundarlo en todo aspecto para que nuestros hijos y nietos puedan tener algo a lo que puedan llamar patria, y que esta sea digna para todos.

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