Publicado en: Lun, Ene 8th, 2018

Kim Jong-un: de querido a temido líder

El presidente de Corea del Norte ya no es un bebé. A su cumpleaños número 35 llega con una bomba de hidrógeno y un misil balístico que puede alcanzar territorio de Estados Unidos. Creció el “querido líder”.

Un bebé jugando con cohetes, así lo dibujó The New Yorker para su portada de enero de 2016, y con eso resumió la manera en la que Occidente ve al líder de Corea del Norte: en mameluco, como un infante que, cuando hace pataleta, amenaza con presionar botones y acabar el mundo. Pero en su territorio, Kim Jong-un, con sólo 28 años, no sólo reemplazó a su padre en el cargo de presidente. “Kim Jong-un es el papa, Cristiano Ronaldo, Dios y el Cid Campeador. Todo en una sola persona”, dice Álvaro Longoria, un periodista español que visitó el país.

De Kim Jong-un se sabe tan poco como del resto del país. Longoria, uno de los pocos que han podido entrar, regresó del viaje con una sensación que dejó plasmada en su documental The Propaganda Game: Corea del Norte, incluso desde adentro, es un misterio. Las personas entrevistadas eran las escogidas por un guía que no se despegó de su lado en ningún momento del recorrido y las respuestas encontradas eran parcas, tímidas.

La prensa de este lado del globo, entonces, ha llenado sus carencias con toda clase de historias: que Kim Jong-un asesinó a su tío con una jauría de perros hambrientos que lo devoraron hasta que no quedó rastro. Que su verdadero año de nacimiento no es 1982, como ha indicado su gabinete, sino 1983, y que se lo inventaron así para hacerlo lucir menos joven e inexperto.

En efecto, cuando se convirtió en el “querido líder” de los norcoreanos, sólo tenía 29 años. Su hermano mayor, Kim Jong-nam, era el designado a reemplazar a su padre, Kim Jong-il, tras su muerte, pero al ser descubierto intentando entrar a Japón con un pasaporte falso perdió todos los privilegios. Y la vida.

En febrero de 2017, dos mujeres lo envenenaron y la leyenda cuenta que todo estuvo planeado por su propia familia, como una represalia por el pasado.

Entonces Kim Jong-un asumió el cargo que sería para el mayor. El día del funeral de su hermano, la Asamblea Suprema del Pueblo lo confirmó como el gran líder del país. Sin embargo, los medios internacionales, dada la edad de presidente, aseguraron que el poder real no sería él, sino su tío Jang Song-thaek.

Pero el tío también salió del mapa. Argumentando el delito de traición, el bebé de aquella portada en The New Yorker dio la orden de ejecutarlo (ha desmentido en varias ocasiones la teoría de los perros hambrientos). “Afectado por una vida de estilo capitalista, Jang cometió irregularidades y actos de corrupción que lo llevaron a una vida depravada”, dijo el presidente.

Si quedaba alguna duda remota del poder de Kim Jong-un, con la muerte de su tío, sólo dos años después de asumir el cargo, demostró que no confía en nadie y que no es condescendiente, ni siquiera con su familia. La ejecución de Jang fue una señal para Estados Unidos y para el mundo: aquí el que manda soy yo.

Kim Jong-un y el baloncesto

“Oh mi querido líder, oh mi amado líder, te veneramos”, dice la canción dedicada a él que se enseña en los colegios de Corea del Norte. La tradición es que el pueblo le dedique a su jefe de gobierno un cántico apasionado. No fue el primero; su bisabuelo, su abuelo y su papá participaron de la misma tradición.

Un estadounidense ha sido el único que, hasta la fecha, ha entonado una canción para Kim Jong-un. Se trata de Dennis Rodman, la exestrella de la NBA. Le cantó el Happy birthday, dada su ignorancia del coreano, y el video fue compartido en las redes sociales como pan caliente. Gracias a Rodman, el mundo sabe que Kim Jong-un está casado con una mujer llamada Ri Sol-ju y que tienen una hija.

La pasión que siente el líder coreano por el baloncesto es famosa gracias a Rodman. Ha hecho documentales sobre el deporte y le encanta crear torneos internos y asistir a los partidos. Por eso Rodman se sentó a su lado, conoce su familia e incluso le dijo: “En mí va a tener un amigo de por vida”.

Kim Jong-un y las armas

El día que Kim Jong-un dio su primer discurso público como la cabeza de Corea del Norte, coincidió con el aniversario número 100 del nacimiento de Kim Il-sung, el fundador del país y el primero de la dinastía. Aprovechó para recordar que “la doctrina militar va primero” y que el momento en el que su nación era amenazada había “terminado para siempre”.

“La superioridad en la tecnología militar ya no será monopolizada por el imperialismo”, agregó. Su gobierno, entonces, contrario a lo que imaginaron los analistas, no supuso un vacío de poder ni una exhibición de debilidad. De hecho, bajo su control, los ensayos balísticos de Corea del Norte han aumentado.

Y no sólo han aumentado en calidad, también en su capacidad de generar terror. En julio de este año, Kim Jong-un demostró que su ejército desarrolló un misil que es capaz de alcanzar el occidente de Estados Unidos. Y en septiembre detonó exitosamente una bomba de hidrógeno, lo que se convirtió en el lanzamiento más potente hasta la fecha, pues se comprobó que este tipo de artefactos son, incluso, más severos y dañinos que las bombas nucleares.

En su saludo de año nuevo, Kim celebró lo que para él es una hazaña que merece la felicidad y el regocijo de todos los norcoreanos: “Logramos la meta de completar nuestra fuerza nuclear en el 2017”, dijo sin temores y como un recordatorio para el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien incluso ha hablado de entrar al territorio por la fuerza.

El mensaje fue emitido a través de la televisión local y reproducido por Yonahp, agencia de noticias surcoreana.

Y para rematar salió con una frase que les dejó claro a sus adversarios dónde está su poder y por qué ya no es un bebé: “Siempre hay un botón para activar armas debajo de mi escritorio. Esto es una realidad. No una amenaza”.

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