Publicado en: Dom, Dic 3rd, 2017

La crisis de Honduras hace resaltar los problemas de América Central

Debido a la importancia y actualidad del tema, La Noticia en Guatemala ha traducido para sus lectores el siguiente artículo del Financial Times.

(Por Jude Webber y John Paul Rathbone, en Ciudad de México)

El Triángulo Norte es la mayor fuente de inmigración ilegal hacia los EE.UU. Y es un punto de tránsito para la cocaína

Hace cinco meses, en una rara exhibición de fraternidad interamericana, el vicepresidente de los EE.UU., Mike Pence, dijo en una reunión de líderes centroamericanos en Miami: “Su éxito es nuestro éxito”.

Esas palabras se tornaron amargas, ya que parte de la región hoy está convulsionada.

Esta semana, Honduras, el país que inspiró la frase “república bananera”, está agitada por una disputada elección y por acusaciones de fraude electoral.

En la vecina Guatemala, el comediante convertido en presidente, Jimmy Morales, ha tratado de expulsar a un organismo de la agencia anticorrupción respaldado por la ONU, cuyas investigaciones habían ayudado a encarcelar al ex jefe de Estado.

Mientras tanto, El Salvador sufre por las altas tasas de homicidios, las más altas del mundo, a pesar de los intentos de las autoridades de aplastar a las pandillas callejeras con “mano de hierro”.

Los tres países que conforman el llamado Triángulo Norte de América Central son pobres y pequeños, pero tienen importancia estratégica, ya que constituyen la mayor fuente de inmigración ilegal hacia Estados Unidos, lo que constituye un grave problema para el presidente Donald Trump; son también un importante punto de tránsito para la cocaína que se lleva de contrabando desde Sudamérica.

Trump ha intentado recortar la ayuda anual de los EE.UU., de 750 millones de dólares, a los tres países. A cuatro meses de su mandato, el presidente propuso reducir el apoyo financiero a Guatemala en un 40% y recortar los fondos para El Salvador y Honduras en aproximadamente un tercio cada uno, aunque el Congreso bloqueó la moción después.

“Desde la perspectiva de la administración estadounidense y de los conservadores, hemos inyectado miles de millones a los gobiernos [de la región] en los últimos 10-20 años para construir sus economías y políticas, y ¿qué hemos obtenido? Una crisis migratoria en los Estados Unidos”, dijo Mike Allison, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Scranton y experto en América Central.

El Triángulo Norte fue el origen de los casi 200,000 inmigrantes detenidos en la frontera durante el año, hasta octubre de 2016. Aunque la tasa de inmigración está en sus momentos más bajos en medio siglo, ha venido aumentando cada mes desde abril, dijo Adam Isacson de la Oficina de Washington para América Latina, un grupo de expertos. “Si fuera solo cocaína… nunca hubieran obtenido un paquete de ayuda de $700 millones”, agregó.

Los flujos de inmigrantes pueden dispararse rápidamente. Hace tres años, cada mes unos 10,000 niños no acompañados de los tres países fueron detenidos en la frontera con Estados Unidos, en lo que se convirtió en una enorme crisis humanitaria.

El drama que se vive en estos momentos en Honduras, donde las fuerzas de seguridad han disparado gases lacrimógenos contra los manifestantes, podría generar la crisis migratoria que Estados Unidos quiere evitar.

El presidente Juan Orlando Hernández, quien trabajó estrechamente con John Kelly, ex secretario de Seguridad Nacional de Trump y ahora jefe de gabinete de la Casa Blanca, advirtió en junio que “una América Central convulsionada y enfrentada a la falta de oportunidades y con violencia, es un riesgo gigantesco para los Estados Unidos”.

Esta semana, después de una misteriosa demora en el recuento de votos en las elecciones presidenciales del domingo, los enemigos políticos de Hernández lo acusaron de condescender con el fraude para robar un segundo mandato, aunque las autoridades electorales insisten en que no ha habido intromisión en el proceso.

La reelección presidencial es profundamente polémica en el país; en 2009, el propio Hernández respaldó un golpe de estado contra uno de sus predecesores, que intentó cambiar la constitución para permanecer en el cargo.

“Aunque Estados Unidos sea en parte responsable, una parte igual o mayor de la culpa recae en las élites económicas y políticas [locales] que no tienen ningún interés en desarrollar sistemas políticos y económicos democráticos”. Mike Allison, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Scranton

“Después del golpe hubo una ola de inestabilidad… Si el gobierno colapsa de nuevo, vamos a ver más migración “, dijo Isaacson.

En la actualidad, el oponente de Hernández, el ex presentador de televisión Salvador Nasralla, no da señales de retroceder, y se compromete a realizar protestas masivas contra el resultado de las elecciones. Es probable que las fuerzas de seguridad hondureñas, que recibieron de Estados Unidos $17.3 millones este año, desempeñen un papel crucial.

Mientras tanto, debido a la lentitud de la administración Trump para llenar los puestos diplomáticos, Estados Unidos no tiene embajador en Tegucigalpa ni secretario adjunto para América Latina, el principal diplomático estadounidense para la región.

La región aún muestra muchas señales de intervenciones de los EE.UU. en el pasado. En los años de Reagan, la Casa Blanca se enmarañó en una batalla para evitar la influencia soviética en Centroamérica y el hemisferio occidental en conjunto. Honduras sirvió como plataforma de lanzamiento para los rebeldes respaldados por Estados Unidos contra el gobierno izquierdista de Nicaragua, mientras que la administración Reagan también apoyó a los conservadores en El Salvador y las guerras civiles de Guatemala.

Pero los problemas de Centroamérica no comenzaron ni terminaron con Washington. “Aunque Estados Unidos sea en parte responsable, una parte igual o mayor de la culpa recae en las élites económicas y políticas [locales] que no tienen ningún interés en desarrollar sistemas políticos y económicos democráticos”, dijo Allison.

Tomado de https://www.ft.com/content/fcc8b76a-d65d-11e7-8c9a-d9c0a5c8d5c9

Partidarios del candidato presidencial opositor Salvador Nasralla demuestran en La Lima, Honduras © EPA

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