Publicado en: Lun, May 14th, 2018

La MLS y su fórmula para rejuvenecer

Cuando muchos creían que la liga estadounidense de fútbol era el lugar elegido por figuras mundiales para retirarse, una nueva tendencia en contratación demuestra que la apuesta es por las nuevas generaciones. Varias promesas colombianas, como Hárold Santiago Mosquera, Eduard Atuesta o Cristian Higuita, ya viven el sueño americano.

¿A quién no le gusta lucir más joven, reflejar menos años de los que tiene? Sentirse renovado. Estar óptimo, en pocas palabras. Los anuncios abundan en medios de comunicación y redes sociales para lograrlo. Pero si un creativo quisiera algo concreto para demostrar que es posible, tendría en la Major League Soccer el mejor ejemplo posible.

No es un asunto de vanidad, mucho menos de estilo. Es cuestión de madurez. La liga estadounidense de fútbol, que nació tras la Copa del Mundo de 1994, en la que el país norteamericano ofició de anfitrión, da otro paso definitivo en su propósito de estar en la élite: invertir en jóvenes suramericanos.

En sus inicios le apuntó a consagrados como Carlos Pibe Valderrama, Marco Etcheverry o Leonel Álvarez. Ahora ficha a jugadores entre los 19 y 25 años, con cierto roce ya en primera división, que han decidido hacer escala en la MLS para luego dar el salto a Europa.

Para la presente temporada se firmaron 35 futbolistas provenientes de Suramérica, con un promedio de 22,5 años de edad. Entre ellos hay campeones de Colombia –Hárold Santiago Mosquera, que dejó a Millonarios para aterrizar en Dallas–, Paraguay, Uruguay, Venezuela e incluso un consagrado en la pasada Copa Sudamericana, como el argentino Ezequiel Barco, que dio la vuelta olímpica con Independiente de Avellaneda en el Maracaná y ahora es dirigido por el Tata Martino en el Atlanta United.

La iniciativa se fundamenta principalmente en dos reglas de traspasos. Una, la que carga menos dinero al presupuesto general de la plantilla de un club cuando el Jugador Designado que se contrata tiene 23 años o menos –se conoce como Young Designated Player Rule–. Y la otra, la que extiende el dinero específico para su contratación –conocida como TAM (Target Allocation Money)–, que permite tener algunos futbolistas que ganen bien, sin que necesariamente sean rotulados como designados.

“Parte de la política de fichajes ha cambiado para mejorar el nivel. Si bien no se dejan de traer jugadores de renombre, la Liga contrata ahora más jóvenes, en algunos casos no muy conocidos, para que crezcan, ayuden a mejorar el nivel del jugador local e impulsen de paso el trabajo con las canteras”, señala Alfonso Mondelo, director deportivo de la Major League Soccer.

Para este español, que emigró hace cuatro décadas a Estados Unidos, “es una nueva estrategia, o mejor, el paso siguiente de consolidación de la liga entre las más fuertes del continente. Es parte de su evolución”. Y cita un ejemplo contundente: “Freddy Montero generó una identidad en Seattle Sounder, se hizo ídolo, y luego fue figura en el Sporting de Lisboa”.

De hecho, uno de los primeros casos de uso de la regla para juveniles fue el del delantero colombiano Fabián Castillo y su llegada al FC Dallas en 2011. Sin embargo, la norma se masificó en los recientes años y los equipos la hicieron suya especialmente en los últimos dos.

“Con el solo nombre no nos sirve, trascienden en el juego, pero también son alicientes para que la afición crezca. Ocurrió con Beckham, Henry y ahora David Villa viene demostrando que es uno de los mejores baluartes para el New York City. Esa experiencia ayuda al equilibrio para que los jóvenes se consoliden y puedan dar tiempo a que el jugador norteamericano en nuestra academia siga mejorando”, agrega Mondelo.

John Rojas, periodista colombiano radicado en Estados Unidos y que lleva cubriendo la Liga desde hace 12 años, considera que “la actual temporada es la consolidación de lo que yo he llamado desde comienzos de 2017 como la MLS 3.0”. A su vez advierte que “la 1.0 correspondió al lanzamiento de la liga, los primeros años de prueba e incluso la desaparición de un par de equipos originales”.

“La 2.0 es la época Beckham, en la que jugadores de gran nombre y trayectoria llegaron –algunos para hacer crecer el interés en la liga y otros para cobrar nada más–. Esta política se mantiene en algunas franquicias pero ya dejó de ser el interés primario de la liga. Y ahora, la 3.0 es la de los jugadores designados jóvenes”, enfatiza.

La tesis del comunicador, que trabaja para FutbolMLS de Univisión y la edición digital del diario AS en el país norteamericano, la ratifica al señalar que “esta nueva etapa es la de los futbolistas que empezarán a usar a Estados Unidos como destino con el fin de tener la primera experiencia en el extranjero, aprender un idioma, crecer en aspectos de táctica, fortaleza física y variedad de conceptos, que en muchos de nuestros países no son la norma”.

De eso da fe Cristian Higuita, mediocampista caleño que a los 20 años llegó a la MLS y luego de cuatro temporadas en Orlando City siente que tomó la decisión correcta. “Sabía que era un reto difícil, una decisión importante. Quería ir a Europa, pero se dio antes lo de esta liga y acá he madurado muchísimo en lo personal y profesional”, afirma.

El ex-Deportivo Cali está convencido de que en Estados Unidos “se entrena muy bien. Son tres horas en que trabajas en lo físico, en lo mental, además de compartir con jugadores de mucha experiencia”. “Haber jugado por ejemplo al lado de una leyenda como Kaká es algo que te marca. Disfruté muchísimo compartir tres años con él y sé que sus consejos, además de una muy buena temporada, me ayudarán a cumplir el sueño europeo”, advierte con emoción.

Pero la MLS también da visa para más sueños e Higuita los tiene muy presentes… “El nivel acá es tal, que varios jugadores han sido convocados a sus selecciones. Le pasó a Fabián Castillo en su momento; David Villa estuvo de nuevo con España y mi compañero en el Orlando City, Yoshimar Yotún, irá al Mundial de Rusia con Perú. Eso motiva e impulsa mucho más”.

Así también va la liga estadounidense, con ímpetu de sobra en su objetivo de ser top a nivel mundial. Y el nuevo paso que está dando, aparte de fortalecer el presente, se convierte en una zancada de ilusión hacia un futuro incluso mejor.

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