Publicado en: Mie, Mar 7th, 2018

LA REFUNDACION DEL ESTADO PRENDE FUEGO

Hugo Rivera

Un estudio de Paul Dosal acerca de las élites industriales de Guatemala, su ascenso económico y de control político, con datos de l871 a 1994, editado con el nombre “El ascenso de las Élites Industriales en Guatemala” analiza como la élite industrial le resta control político interno y del mercado internacional a la oligarquía terrateniente, con el apoyo del ejército nacional. En la parte intermedia histórica, compartiendo el poder gubernamental y, después de 1994, restándole poder político, pero sin desarticularlo, cogobernando y manteniéndole socialmente su papel represivo.

“Las élites que se opusieron a Serrano y apoyaron la designación de De León Carpio son parte de una oligarquía privilegiada que no tiene intenciones de redistribuir la riqueza por medio de una reforma agraria y las fuerzas armadas aún actúan como el árbitro de la política nacional… dejando al CACIF y a los neoliberales en el control de la política económica, mientras políticos y jueces corruptos continúan desafiando la voluntad popular.” (Paul Dosal, “El ascenso de las élites industriales en Guatemala”, pag. 282)

Coyunturas como el golpe de estado al gobierno del Ingeniero Jorge Serrano Elías en mayo de 1993, el inicio del gobierno de De león Carpio, la continuación de las negociaciones de paz, oxigenarán al Ejercito Nacional, le dará asidero y cogobierno con las élites industriales y la oligarquía “terrateniente” a cambio de seguridad en sus negocios, en la privatización de los bienes estratégicos del Estado, se fortalecerá la elite militar/represiva, que verán en la negociación de los acuerdos de paz la subordinación del poder militar al poder civil, que no aceptarán, –esto según las recomendaciones de la Misión Verificadora de las Naciones Unidas en sus informes contra la impunidad­­– “la cuestión más importante para el logro de una democracia sostenible en Guatemala sigue siendo si estos Acuerdos podrán y conseguirán que la inteligencia militar –corazón del corazón de esta democracia represiva – responda por sus actos y se someta al control civil …” “seguirá atormentando a los guatemaltecos en el siglo veintiuno, manejando una violencia que de democracia solo tiene el nombre”…(Jennifer Schirmer, “La intimidades del proyecto político de los militares en Guatemala, pags. 441/442)

Año 2018, todo se repite, Dionisio Gutiérrez vuelve a manipular a “la voluntad popular” con el surgimiento del Frente Contra la Corrupción, avalado por sectores de las capas medias de “supuestos representantes” de los sectores sindical, indígena, campesinos, intelectuales, la AEU, mujeres, partidos políticos, una parte de la población que ve en la lucha contra la corrupción la reencarnación de Jorge Ubico, y, en lugar de un Procurador de Derechos Humanos—1993— ahora es la Fiscal General y Jefa del Ministerio Público, la ungida y proclamada para la transición presidencial.

En el 2018 la diferencia consciente y consecuente que mantiene la lucha cualitativa, cuantitativa y clasista en contra el Frente Contra la Corrupción, surge con la propuesta de la Restauración del Movimiento Social y Democrático, RMSD; con los esfuerzos por la REFUNDACION DEL ESTADO; con CODECA que impulsa la Asamblea Plurinacional y Popular y el respaldo poblacional como tercera fuerza política, hace notar que ya no está conformada y manipulada como el Foro Multisectorial Social –FMS— y por la Instancia Nacional de Consenso –INC—de allá por 1993.

Ahora las peras son a cuatro.

 

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