Publicado en: Vie, Nov 6th, 2015

MORALEJAS……….. CHAPINAS

Por Roberto Guillermo Medina Barrientos

Había fiesta, despilfarro, celebración, luego de obtener el triunfo en las mesas electorales, era un casi completo  desconocido en el ámbito político, tenía su mayor rango de popularidad en un programa de comedia barata, empresario de productos cosméticos de calidad un poco más que mediocre, con un equipo de trabajo mantenido en el anonimato así como su patrimonio y equipo de gobierno, lo único claro era el apuntalamiento de su organización política, el cual estaba basado en un pasado de violencia y muerte, a través de la vieja guardia, militares recalcitrantes que tenían condecoraciones de genocidio, desapariciones forzadas y silenciamiento de los gritos de democracia y libertad con plomo asesino nacido de sus cañones militares, así como del financiamiento que brotaba de las manos de personalidades de honradez dudosa.

Se hacía acompañar de un ex rector que tenía un pasado gris cuando dirigió la tricentenaria universidad nacional, un tipo que nunca dio la altura moral y ética para poder honrar el compromiso de llevar el destino de tan gloriosa casa de estudios superiores, institución que estaba plagada de luchas en favor de las clases más desposeídas de este país, que había abonado la lucha con mártires que tenían su peso en amor hacia esta Guatemala tan llena de sangre, dolor e injusticias.

El tiempo cabalgaba indiferente, pareciera que no dejaba huellas en la conciencia del pueblo, el cual permanecía saturado de falta de historia por sus venas, adormecido por el sopor que provoca la incongruencia entre el pensar y el actuar, aunado a la pérdida de valores que eran fácilmente corrompibles a través  del trueque monetario, tráfico de influencias, nepotismo y delirio por el poder.

Continuaban los niños de este país llenando su hambre con vacío que inflaba sus panzas con la proteína de la desnutrición, infantes que crecerían ciegos ante el abecedario, marcándolos como materia prima fácilmente manejable a futuro, colocando en su presente los cimientos de vulnerabilidad a largo plazo, cuando explotara en su mayor expresión la pobreza tatuada en sus genes, y poder ser comercializada con programas sociales creados no de corazón y conciencia, sino como medios de sumisión, manipulación y explotación por medio de la extorsión a su pobreza.

Un país hermoso, primaveral, pujante, una óptica distinta reflejada en la clase política, la oligarquía, ejército, que ve otra Guatemala, totalmente ajena a la que vive la mayoría, un paraíso de oportunidades en el cual la tranza, la compra de voluntades, el enriquecimiento ilícito, el asociamiento para defraudar al Estado sigue sin ser una utopía para estos grupos que tienen el monopolio del poder, la impunidad, el tráfico de influencias encriptado en la prostitución de los poderes del Estado.

Un país hermoso, primaveral, pujante, una óptica distinta reflejada en la clase política, la oligarquía, ejército, que ve otra Guatemala, totalmente ajena a la que vive la mayoría, un paraíso de oportunidades en el cual la tranza, la compra de voluntades, el enriquecimiento ilícito, el asociamiento para defraudar al Estado sigue sin ser una utopía para estos grupos que tienen el monopolio del poder, la impunidad, el tráfico de influencias encriptado en la prostitución de los poderes del Estado.

Guatemala se llenó de una conciencia efímera, una burbuja de jabón que explotó cuando fue reventada por el alfiler sistemático de la corrupción, que como el flautista de Hamelin, iba tocando la tonada del conformismo pétreo que navega entre la sangre de nuestra gente, hasta llevarlos al punto premeditado y poder garantizar la perpetuidad de la explotación sistemática.

Hoy caminamos hacia el futuro cargando la sombra del pasado sangriento, de la mano con la supuesta conciencia ciudadana que claudicó con el espejismo de una revolución, que realmente fue un engaño colectivo a través de las redes sociales y el señalamiento mediático.

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