Publicado en: Mie, May 11th, 2016

POR QUÉ REFUNDAR

El tema es Refundar porque ya para nuestro país no queda otra opción. Guatemala es un estado fallido, un enfermo terminal que ya no se puede rescatar con paliativos, ¡ya con curitas no nos salvamos!

En términos sencillos, imaginémonos a nuestro país como una gran casa, una gran edificación; es una casa que de lejos se ve hermosa e imponente, pero al acercarnos nos damos cuenta de que su estructura está muy dañada, sus cimientos están quebrados y asentados sobre un suelo inestable, sus paredes rajadas y, con sus columnas quebradas, el techo apenas se sostiene. Hay partes rotas por donde pasa el sol y el agua, y las vigas de madera que las sostienen están llenas de polilla que las pudre; la casa se cae a pedazos.

Supongamos que al ver esta situación tan grave llamamos a los expertos ingenieros para que hagan una evaluación; ellos volverían con su informe y sus recomendaciones y nos dirían, ‘señores esta edificación hay que evacuarla, sus habitantes están sufriendo permanentemente y varios mueren o salen heridos a diario; la estructura no ofrece ninguna seguridad, es saqueada permanentemente y no es reparable. Hay que demoler y hacerla de nuevo, empezando por una base sólida y bien compactada, estructuras y paredes nuevas y solidas con techos, ventanas y puertas que ofrezcan seguridad’.

Esta es nuestra realidad, Guatemala está como esa casa destartalada: su sistema político, social y económico está en ruinas, esa economía de privilegios cuasi feudal nos ha llevado al retraso y al enriquecimiento de unos pocos y a la miseria de muchos, generando una tierra fértil para el crimen, la violencia, el abuso y el destierro que azotan a las grandes mayorías marginadas.

Como esta casa en ruinas, nuestro Estado se ha debilitado de tal forma que no puede proveer ni salud, ni educación, ni justicia a nadie. El sistema político es corrupto y corruptible, la justicia se vende al mejor postor y los negocios, el dinero y el capital se siguen acumulando en manos de los monopolios y sus nuevos socios, los señores del narco.

Por eso, ¡pensar que una reforma a la Constitución o una nueva elección son la solución es de verdad patético! Como esa casa en ruinas, lo que como país necesitamos es traer un tractor, botar toda esa estructura dañada y nivelar el terreno para empezar de nuevo.

La única solución es la REFUNDACION. Todos los guatemaltecos que deseamos ver a nuestro país salir de la pobreza, el miedo, la injusticia y la indiferencia, tenemos que participar en la transformación. No importa nuestro origen, ni nuestra edad ni nuestra condición social.

La condición para levantar esta nueva nación es la reconciliación; nuestro enemigo no es nuestro vecino, nuestros enemigos son la pobreza, la injusticia y la corrupción y, todos juntos, podemos construir esa nueva casa sólida, firme, llena de paz y esperanza, que sea un lugar seguro para todos los que aquí nacimos.

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