Publicado en: Jue, May 31st, 2018

Quién es Bill Browder, el nieto del líder del Partido Comunista de EE.UU. que se considera el “enemigo número 1” de Vladimir Putin

El “enemigo número 1” de Vladimir Putin es estadounidense y tiene sangre “comunista”.

Bill Browder, el influyente empresario que ha pasado la última década paseándose por gobiernos y Congresos del mundo en busca de sanciones contra el presidente de Rusia, saltó nuevamente a las noticias este miércoles tras ser arrestado en España.

“Me encontraba allí para reunirme con un fiscal anticorrupción, para presentarle pruebas de fondos ilegítimos del gobierno ruso que se desviaron hacia Madrid, cuando la policía me detuvo en el hotel”, cuenta en entrevista con BBC News Mundo.

El proceso de la detención, que fue narrado por el propio Browder en tiempo real a través de su cuenta de Twitter, puso de nuevo sobre el tapete el “juego del gato y ratón”, que según Browder, ha sufrido desde que entró en conflicto con Moscú en 2005 y fue expulsado de Rusia.

En su opinión, el arresto de este miércoles fue una manifestación más de la “persecución” de Putin en su contra.

Los motivos oficiales de la detención todavía son inciertos.

La policía española tuiteó que Browder había permanecido bajo custodia policial por “el tiempo mínimo necesario”, luego de que Interpol España verificara “que la orden de arresto emitida por las autoridades rusas por evasión fiscal carecía de validez”.

Posteriormente, la Interpol aseguró que el empresario no era “buscado a través de sus canales” y que no existía, ni nunca había existido, una “notificación roja”(una petición de localización a las autoridades de todos los países miembros) en su contra.

Ya en 2013, la agencia había reconocido que las reiteradas solicitudes de Rusia para su encarcelación “eran de naturaleza predominantemente política”.

Y es que desde que le negaron la entrada a Rusia por ser considerado “un peligro para la seguridad del Estado”, Browder se dedica a liderar una campaña internacional para que los gobiernos de varias naciones impongan sanciones contra el Kremlin.

La campaña desencadenó una abierta confrontación con el gobierno ruso y su presidente, del que Browder ha llegado a autocalificarse como su “enemigo número 1”.

El Kremlin, por su parte, lo acusa de evasión fiscal, fraude y, más recientemente, de conjurar para asesinar en la cárcel a su propio abogado, cuya muerte en extrañas circunstancias conllevó a una condena internacional contra Moscú.

Pero ¿quién es este empresario que critica a Putin a los cuatro vientos y que, según el editor del servicio ruso de la BBC, Famil Ismailov, es “uno de los enemigos jurados” del presidente ruso?

“Nieto de un líder comunista”

Vladimir Putin.Derechos de autor de la imagenAFP
Image captionLa justicia rusa acusó a Bowder de la quiebra intencional de una de sus empresas y de causar “daños significativos al Estado”.

Hijo de un reconocido matemático y nieto de un legendario líder sindical, Browder nació en Chicago (EE.UU.) en 1964, pero cuenta que desde muy joven sintió la necesidad de ir en contra de la “herencia comunista” de sus ancestros.

“Mi abuelo, Earl Browder, era el líder del partido comunista de Estados Unidos. Cuando llegué a la adolescencia, me quise convertir en un capitalista para rebelarme contra la tradición comunista de mi familia”, cuenta a BBC News Mundo.

Se graduó en economía en la Universidad de Chicago y en 1989 viajó a Reino Unido para continuar sus estudios.

Fue allí cuando se enteró de un hecho que cambiaría el curso de su vida.

“Cuando cayó el muro de Berlín , me dije que quería ser un capitalista en Europa del Este. En ese momento no había nadie haciendo nada allí, por lo que era una oportunidad tremenda para invertir en propiedades y en compañías subvaloradas. Tomé ventaja de eso y fundé un fondo de inversiones, Hermitage Fund“, recuerda.

Para inicios de la década de 2000, lo que comenzó como un proyecto empresarial por un monto inicial de US$25 millones, ya era una de las compañías de inversión extranjera más poderosas de Rusia.

Fue entonces cuando Putin llegó al Kremlin. Pero ese no fue el principio de la caída de Browder.

De hecho, en un inicio, el empresario fue uno de los entusiastas del nuevo gobierno.

“En un punto yo creí que Putin iba a tratar de limpiar Rusia de los oligarcas y convertiría el país en un estado normal, por eso lo apoyé en un inicio porque pensaba que estaba haciendo eso”, afirma.

Pero, según cuenta, la realidad le mostró otra cara pocos años después.

“Yo estuve investigando junto con mi abogado la corrupción en el gobierno ruso y, como resultado, fui expulsado del país y mi oficina fue tomada”, alega en su versión de los hechos.

El gobierno ruso, por su parte, lo consideró una “amenaza a la seguridad del Estado”.

Finalmente, Browder se fue a vivir a Londres y adquirió después la ciudadanía británica.

Ya antes, en 1998, había renunciado a su nacionalidad estadounidense. Esto fue visto por sus críticos como una forma de evitar el pago de mayores de impuestos en su país.

Pero su disputa con las altas cúpulas del Kremlin estaba muy lejos de terminar.

El caso Magnitsky

Bill BrowderDerechos de autor de la imagenEPA
Image captionLa gran influencia de Browder logró que Estados Unidos, Estonia y Canadá impusieran sanciones a los funcionarios rusos presuntamente involucrados en la muerte de su abogado.

En 2008, el abogado de Browder, Sergui Magnitsky, denunció ante el mundo lo que calificó como “un fraude fiscal masivo”.

Según su alegato, un grupo de relevantes funcionarios rusos había desviado la enorme cantidad de US$230 millones.

Magnitsky fue apresado y acusado de ser uno de los responsables del propio caso de corrupción que estaba denunciando.

Según el testimonio de Browder y otras organizaciones internacionales, el abogado fue maltratado en la cárcel y se le negó atención médica.

Finalmente, el gobierno ruso anunció su muerte poco más de un año después de su encierro. Tenía 37 años.

Rusia niega cualquier implicación en la muerte de Magnitsky y sostiene que el abogado no solicitó atención médica para sus dolencias, pero el suceso generó una conmoción internacional que levantó críticas, cuestionamientos y fue la basa para una serie de sanciones.

Browder tomó lo sucedido como un ejemplo de lo que considera “la represión y la violación sistemática de los derechos humanos del gobierno de Vladimir Putin” y convirtió el caso en el paradigma de la campaña internacional que ya había iniciado.

“Perseguido”

Bill BrowderDerechos de autor de la imagenAFP
Image captionRusia le niega la entrada al país a Browder por ser considerado “un peligro para la seguridad del Estado”.

La gran influencia del empresario logró que los gobiernos de Estados Unidos, Estonia y Canadá impusieran sanciones a los funcionarios presuntamente involucrados en la muerte del abogado ruso.

Su poder ante el Congreso de Washington llevó incluso a que fuera convocado para testificar por la presunta injerencia rusa en las elecciones en las que Trump fue elegido presidente.

Entretanto, el gobierno ruso ha solicitado insistentemente su detención y extradición.

El año pasado, la justicia de Moscú inició un juicio en contra de Browder que finalizó con su condena en rebeldía a nueve años de cárcel.

Fue acusado de quiebra intencional de una de sus empresas y de causar “daños significativos al Estado”.

Browder asegura que las acusaciones y condenas en su contra “han sido vengativas, ilegítimas y políticamente motivadas”.

También asegura que se siente perseguido y que su vida está en riesgo.

“Pero al mismo tiempo, siento que todo esto también dio un pleno significado a mi vida. Ahora siento que tengo una misión: hacer todo lo posible por acabar con el gobierno de Vladimir Putin y todas sus injusticias”, asegura.

Moscú sostiene que las acusaciones contra Bowder no son personales y que se le busca por los delitos fiscales que la Justicia rusa le acusa de haber cometido.

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