Publicado en: Mie, Abr 4th, 2018

SE HA DICHO Y SE VUELVE A DECIR… ALLÁ ELLOS

Por Hugo René Rivera.

Si corresponde o no a una corriente de corrupción global o al menos continental, si corresponde o no a políticas imperiales que buscan lavarse la cara con agua bendita montando la mascarada de la lucha contra la corrupción, el caso guatemalteco se monta en un escenario inédito que la población mayoritaria no terminamos de comprender.

Los guatemalteco, acostumbrados al síndrome de Estocolmo, a cada cuatro años nos infligimos castigo severo, eligiendo autoridades de toda naturaleza, según impone la Constitución Política y el Tribunal Supremo Electoral.

En aquel escenario los partidos políticos vestidos de gala con todos los colores habidos y sus derivados, con sus logotipos rimbombantes son parte del suplicio, aunque ya no son percibidos ni reconocidos ni importan. Habrá uno de todos que será votado y electo, pero todos ganan, desde el bono por voto recibido como por las “donaciones voluntarias y anónimas”, y así sucesivamente cada “evento electoral” es sinónimo de democracia.

En el caso Cooptación del Estado, si la anestesia del sistema impuesto no surtiera efecto, ya hubiéramos abandonado el ideal rogativo “que se cumpla la voluntad divina para con su pueblo”, ni agradeciendo sumisamente que se descubran delitos y delincuentes que tienen secuestrado al Estado, estaríamos reventando instituciones estatales, incendiando organismos inorgánicos y colgando rabiosos, a diputados, ministros de Estado, Jueces y Magistrados, ya hubiéramos renacionalizado los bienes y empresas estratégicas del Estado, la tierra sería un recurso de explotación público nacional. – malhaya -, si los intentos de los gobiernos progresistas y democráticos de la década del 44/54 y del 90/94 no se hubiesen malogrado, Guatemala estaría dentro de los países desarrollados de América Latina.

Ubicados en la actualidad, los sucesos que denuncian a Diplomáticos, al actual Presidente de la Republica, a Ministros de Estado, a magistrados del Tribunal Supremo Electoral, a Partidos Políticos, a corporaciones mercantiles y otros actores, son pruebas de la cooptación y del secuestro del Estado. El sistema constitucional y penal reconoce responsables intelectuales y materiales y su gradación en la sanción, los materiales en este caso son los gobernantes, sus operadores políticos, los militares encausados. Los responsables intelectuales tímidamente aparecen identificados, y parece que NO serán encausados penalmente y se sospecha que los ya encausados NO serán condenados.

Insistiendo –aún es tiempo-, de subvertir el actual sistema, Refundar el Estado en su ordenamiento jurídico por medios políticos y pacíficos, que objetivo estratégico,  es LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE POPULAR Y PLURINACIONAL, sin la intervención del actual Congreso de la Republica y sin los partidos políticos allí representados.

A contrario sensu las condiciones están dadas para la rebelión y la insurrección popular.

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