Publicado en: Lun, Dic 4th, 2017

Si no agarramos a nuestro hijos, el crimen organizado los agarra

Cuando ví aquellas niñas de 13 años dentro de una patrulla, luego que las detuvieron con un fusil AK 47, tuve una sensación de pena, rabia y tristeza pero sobre todo de preocupación.

(Por Luis P. O. Pérez)

Las nenas no tienen la culpa, ellas están sin rumbo y cuando la dirección se las da alguien más, van para allá. El problema es que los papás no estamos agarrando a nuestros hijos y eso, los criminales lo están aprovechando y por eso los están agarrando.

Los criminales no se aprovechan de los niños, se aprovechan de los papás que dejan a los niños. Los papás que abandonan a los hijos para ir a embarazar a otra mujer, los padres que no tienen la hombría de hacerse cargo de los hijos, esos son la mejor ayuda de los criminales. La madre que trabaja todo el día para sobrevivir pero cuando llega no quiere saber nada de los hijos o que los fines de semana los toma para “descansar” y que nunca pone el ejemplo para siquiera ir a la iglesia los domingos para llevarlos por el camino recto. Ella también está soltando a los hijos.

La otra vez veía una pequeña iglesia trabajando con niños que provienen de barrios marginales y varios jóvenes les enseñan a respetar al prójim o ser honestos. Es decir, guiarlos por caminos correctos y es muy respetable que los papás los lleven a esas actividades y no se caiga en eso de criticar ahhh ya vas con los evangélicos o los cachurecos. Las iglesias son un ente muy importante y si como papás no estamos en la capacidad, aunque sea demosles permiso de ir. Pero algo hay que hacer porque los criminales lo están haciendo.

Cuando veo a esas don niñitas que apenas están saliendo a la vida me pregunto donde están los papás. En pobreza o riqueza a un hijo no se le suelta. Pasando por lo que se pasa a un hijo no se le suelta. Padres vamos caminando en un precipicio que lleva al vacío y tenemos que agarrar a nuestros hijos fuerte, suceda lo que suceda y si se quieren soltar lo agarramos con fuerza y le decimos vos no te soltás y si alguien los quiere agarrar, aunque sea más fuerte peleamos con uñas y dientes pero yo a un hijueputa no le entrego a mis hijos. Que Dios nos ayude porque cuando venga el juicio nos va a preguntar ¿por qué soltaste a tus hijos? ¿y que le vamos a responder nosotros?

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