Publicado en: Jue, Ene 11th, 2018

¿SOMOS MULAS, O SOLO NOS ESTÁN VIENDO LA CARA?

Mis hermanos guatemaltecos, Thelma Aldana e Iván Velásquez, han sido tapaderas de los poderosos, de los que tienen secuestrado el Estado de Guatemala y, créanlo o no, la persecución selectiva que realizan es parte de un espectáculo; ellos tiran carne a los leones, mientras los verdaderos corruptos, están sentados cómodamente en las bancas del circo, financiando el espectáculo.
En el país estamos llenos de personajes mediáticos, tristemente célebres, que suben y bajan de los gobiernos que ellos critican, pero de los cuales reciben jugosas donaciones; reciben apoyo y se unen a los carteles más depreciables de nuestra sociedad, con los que hacen alianzas sin escrúpulos; navegan con bandera de Izquierda, pero su ideología es tan amplia como la cinta elástica de un calcetín.
¿Verdad que ustedes saben de quienes hablo y que todos los conocemos?; sin embargo, hoy se presentan en sendas conferencias de prensa, y nos quieren convencer de que es la lucha por la justicia la que los hace pelear por los huesos que tienen.
No señores, que no nos vean la cara, su lucha es por el temor que tienen de que, al salir de las posiciones de verdugos al servicio de la impunidad jurídica que tienen ahora, se sabrá todo lo que han hecho y ya no podrán mantener la cortina de humo que han puesto entre la realidad de la justicia y la inconsecuencia y crueldad de sus acciones.
Óiganme bien, estos señores tienen que irse y después, cuando se sepa todo el mal que le han hecho a la justicia y a nuestro país, entenderemos por qué la señora Thelma Aldana vive en la que fue la casa del señor Diego Pulido, ex Gerente del Banco Industrial, y por qué el señor Iván Velásquez se puede dar el lujo de infringir todos los códigos de la ética y el Derecho Internacional, y la Corte de Constitucionalidad lo protege aún en contra de la misma dignidad de nuestra nación.
Sepamos hermanos, que cuando todo esto se sepa y nos miremos al espejo, encontraremos la verdadera cara de mulas que estos nos han querido ver.

Por Jorge Serrano Elías

Ir a la barra de herramientas