Publicado en: Mie, Nov 1st, 2017

UN FANTASMA RECORRE GUATEMALA

Por Comandante César Montes

El fantasma del COMUNISMO. Lo que parece ser el anticomunismo tardío florece en Guatemala.

Se asustan a las almas piadosas con ese fantasma que es útil incluso para acusar como socialistas al menos, o comunistas en el peor de los casos, a todo aquel que no esté con ellos. Resurgen de sus cenizas los anticomunistas furibundos haciendo revivir al senador McCarthy, que acusó hasta a Charles Chaplin de ser filo comunista.

En el año 49 se fundaron 2 partidos comunistas, el PCG y el PROG Revolucionario Obrero de Guatemala, el primero con Fortuny a la cabeza, el otro del joven profesor Víctor Manuel Gutiérrez; se fusionaron en 1950 cambiando su nombre a PGT (Partido Guatemalteco del Trabajo).

Su crecimiento no podía ser muy grande porque un partido concebido para los trabajadores obreros industriales en un país sin industria, no tenía mucho futuro. En un país de 3 millones de habitantes lo más que llegaron a tener fueron 4 mil inscritos, la mayoría campesinos. Con ese caudal obtuvieron 4 diputados entre los que estaban Víctor Manuel Gutiérrez, Cardozo y Carlos Manuel Pellecer, que probablemente ya era de la CIA. De allí a sacar la conclusión de que estaban a punto de tomar el poder es un absurdo insostenible. Fortuny tuvo algún puesto como Consultor de la Presidencia con Árbenz y se le atribuyó más influencia de la que realmente tuvo; no hay documentos que puedan confirmar esos asertos exagerados.

Crecieron más entre los artesanos de la ciudad y algunos obreros portuarios. Así, durante la década revolucionaria fue electo el primer diputado negro de la historia, Alarik Bennet, asesinado frente al sindicato de los bananeros. Los diputados más jóvenes hasta ese momento fueron Alfonso Bauer Paiz y Marco Antonio Franco Chacón otro patriota ex militar muy leal a Jacobo Árbenz.

NUNCA EN LA HISTORIA PATRIA HUBO PELIGRO DE QUE LOS COMUNISTAS TOMARAN EL PODER, JUNTO A ARBENZ O EN SUBSTITUCIÓN SUYA. EL MACARTISMO DE GUATEMALA FUE SOLO PARA ESCONDER LOS INTERESES YANQUIS Y DE LA OLIGARQUÍA SEMI FEUDAL QUE NO QUERÍAN CAMBIOS EN LA TENENCIA DE LA TIERRA Y SE OPONÍAN A LA NACIENTE INDUSTRIA NACIONAL.

El actual Macartismo tardío del anticomunismo chapín, es solo para idiotas, que crean en él y defiendan sistemas atrasados de relaciones de producción que mantienen al pueblo inculto como mano de obra no calificada, y los ilustrados o iluminados los hacen cada vez más pobres y ellos se hacen cada vez más ricos. No hay realidad en ese fantasma recién redivivo; es rentable ante los oligarcas que pagan a mercenarios como operarios de ese peligró mediático inexistente.

El PGT contribuyó con muchos elementos teóricos, también con algunos combatientes y militantes que salieron de sus filas para ingresar a la de los insurgentes. Pero también con una dolorosa cuota de mártires cuando ellos no eran el peligro principal. La lucha insurgente fue inicialmente dirigida por ex militares de patriotismo herido y por razones propias de su institución. Durante casi una década, junto a los militares patrióticos y valientes del 13 de noviembre se forjó una generación que continuó la lucha y modificó las razones iniciales, a la decisión del socialismo como forma de gobierno, en caso hubieran triunfado.

Los comunistas, en todo caso, pregonaron una y otra vez que no podían quemarse etapas y que forzosamente debía pasarse por un gobierno Democrático Burgués que desarrollara la industria con obreros industriales, que llegarían a tener conciencia social de sí mismos para impulsar cambios revolucionarios a largo plazo.

Ni antes y mucho menos ahora, hay peligro real de la toma del poder por los comunistas o socialistas. Es un fantasma que ahora es inventado porque sirve a los intereses de una oligarquía congelada en el tiempo y en el pensamiento, pero que tiene mucha habilidad en la lucha anticomunista que fue el mascarón de proa de un barco que ahora no conduce a ningún puerto seguro sino a su propio hundimiento.

Los Acuerdos de Paz, a menos que con fundamento se me demuestre lo contrario, fue una Estrategia Contrainsurgente para desarmar a la insurgencia, cooptarlos en instituciones creadas para ese fin o en las mismas instancias de gobierno. El diseño llevó a permitir y favorecer la creación de estructuras “opositoras” alguna, muchas de ellas como ONGs con financiamiento exterior que permitió el acomodamiento de aquellos que heredaron una lucha de casi 4 décadas, llenas de heroísmo, que se decantaron por el pragmatismo de la sobrevivencia de sus ex combatientes abandonados y el acomodamiento de sus dirigentes que llevan en la espalda el reforzamiento de un sistema generador de corrupción y miseria que les permite una cuota de poder que se reduce cada vez más. Languidecen en una atomizada izquierda que tendrán menos diputados y alcaldes en cada proceso electoral por su infranqueable divisionismo y su esperanza al aumento de su caudal electoral cada 4 años, reforzando así el sistema sin que el comunismo sea un peligro real.

Crear un enemigo falso para esconder su verdadera intención es ahora la estrategia del Macartismo tardío chapín.

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