Publicado en: Vie, Mar 10th, 2017

EL ESTADO Y LA PROTECCIÓN DE LA NIÑEZ

Para los guatemaltecos, sacudidos por los trágicos sucesos en el Hogar “Seguro” Virgen de la Asunción, es evidente que cuando los padres, por cualquier motivo, fallan en el cuidado de sus hijos, el Estado es el obligado a asumir la responsabilidad de protegerlos. En el caso del Centro en el que fallecieron quemadas 38 niñas, la protección del Estado fue nula; la responsabilidad inmediata por el incumplimiento de sus deberes recae principalmente sobre instituciones como la Secretaría de Bienestar Social, la Procuraduría General de la Nación, el Ministerio Público y las mismas autoridades del Hogar, para empezar.  A esto se suma la irresponsabilidad de los jueces que remiten a niños delincuentes, pandilleros y hasta sicarios al mismo lugar en donde se encuentran niños inocentes.

Corren fuertes rumores de testigos y personas que conocen lo que ha venido pasando en el Hogar Seguro, al cual se ha dado en llamar “un infierno”, de que estos niños y niñas, que no pasan de 17 años, han sufrido maltratos de todo tipo, y han sido víctimas de violaciones sexuales y trata de personas por parte de una red delincuencial que ha utilizado dicho centro – y quizá otros lugares similares – para agenciarse de los menores a los cuales luego intercambian por dinero. Esperamos que estos terribles extremos se esclarezcan y, si fuera verdad, que se castigue a los culpables drásticamente y con todo el peso de la ley.

Todo el desastre que se está viendo en el Estado se debe a la indiferencia que durante largo tiempo ha habido en el establecimiento de una agenda social justa y solidaria en Guatemala. Duele cuando las consecuencias caen sobre la parte más vulnerable de la población, la que porta nuestra esperanza para el futuro; sin embargo esta negligencia, por decir lo menos, se extiende a todo lo relacionado con el Estado, el cual está colapsado.

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